‘El sol desnudo’ [Isaac Asimov, 1957]

 

El_sol_desnudo

 


Sinopsis

 

El detective Baley y su compañero robot Daneel tienen un nuevo caso que investigar. En el planeta Solaria se ha cometido un asesinato. No sería extraño si no fuera porque en Solaria nunca ha habido crímenes y sus habitantes no establecen contacto por razones sociales. En un planeta donde el número de robots supera en mucho al de los humanos, Baley descubrirá las limitaciones de la primera ley de la robótica y un secreto que podría afectar la vida en todos los Mundos Exteriores.

 


Comentarios

 

Esta novela pertenece a la Serie de los robots de Asimov y puede considerársela como una continuación directa de ‘Bóvedas de acero’, al compartir protagonistas y también algo del tema central. En aquella novela nos presentaban un futuro en el que los habitantes de la Tierra viven hacinados en ciudades subterráneas y superpobladas. La presencia de los robots era muy limitada y existía una cierta repulsión hacia ellos, así como hacia los espacianos, es decir, los habitantes de los planetas de la galaxia (mundos exteriores) colonizados por otros humanos. Estos espacianos llevan una vida completamente distinta a la de los terrestres, como ya se vio en ‘Bóvedas de acero’. En las colonias extraterrestres la densidad de población es muy baja, y la sociedad está muy “robotizada”, en el sentido que los robots son parte fundamental y ya imprescindible para los humanos de esos planetas. Además, los espacianos gozan de mejor salud, son tecnológicamente más avanzados que los terrestres y también son más longevos.

La acción trascurre principalmente en uno de estos Mundos Exteriores, Solaria. En Solaria hay 10.000 robots por cada ser humano, y  muchos menos seres humanos que en cualquier gran ciudad de la Tierra. Además viven repartidos por el planeta en inmensas propiedades, por lo que no existe ningún contacto físico entre ellos, salvo por las visualizaciones, una especie de intercomunicación holográfica. No solo no hay contacto, sino que éste resulta socialmente repulsivo y se evita a toda costa. La descendencia se obtiene mediante ingeniería, y los padres se seleccionan según la compatibilidad genética. En la mayoría de los casos el hijo o hija no conoce a sus padres, y puede que nunca los vea en carne y hueso. La necesidad de compañía de otros humanos también se vuelve irrelevante cuando los robots se encargan literalmente de todo el trabajo, tanto en la ciudad como en las casas. En Solaria tampoco hay policía porque no hay crímenes. Bueno, salvo el misterioso asesinato que Baley debe investigar.

 

Asesinato como hecho extraordinario

En toda historia de ciencia ficción siempre hay algún elemento extraordinario. Crear sucesos extraordinarios a veces requiere mucha imaginación, porque para ello es necesario pensar en realidades alternativas a la nuestra. Pero hay una estrategia que normalmente no falla: se trata de convertir un hecho común en el mundo real en extraordinario en el mundo ficticio. Por ejemplo, no es extraordinario que haya más de una persona viva en la Tierra, pero si el protagonista está en una isla supuestamente desierta, la presencia de otra persona se convierte en algo extraordinario. Lo mismo serviría para la clásica historia de ciencia ficción sobre un único habitante de la Tierra (véase por ejemplo la novela ‘Soy Leyenda’ de Matheson y sus distintas adaptaciones cinematográficas, o ‘Único superviviente (1985) de Geoff Murphy). Otro ejemplo podría ser ‘Hijos de los hombres’ (2006), en donde un hecho tan común como que las mujeres se queden embarazadas se convierte en extraordinario en un futuro en el que todas las mujeres son estériles. En resumen, un hecho mundano puede ser extraordinario en el contexto adecuado.

En el planeta Solaria de esta novela no existe el crimen. La densidad de población es demasiado baja y por tanto los habitantes están demasiado separados uno de otros como para encontrarse. Y aunque pudieran hacerlo, hay un rechazo al encuentro físico que en teoría les impediría cometer un crimen con sus propias manos. Por tanto, algo tan común para Baley en la Tierra como lo es un asesinato se convierte en un hecho extraordinario en Solaria, en donde no hay ni siquiera policía por que nunca ha habido delitos, hasta ahora… 

 

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“Looking up the naked sun” (by hasze via deviantart)

 

Revisando las leyes de la robótica

Poner a prueba las leyes de la robótica es algo que su mismo creador Asimov se propuso con los relatos de Yo Robot. En esta novela vuelve a desafiar la solidez de estas tres normas, usando como excusa el asesinato en un planeta sin crímenes y llenos de robots. Recordemos las leyes:

1) Un robot no puede dañar a un humano (o permitir que un humano sufra daño);

2) Un robot debe obedecer al humano (siempre que se cumpla la primera ley);

3) Un robot debe protegerse a si mismo (siempre que se cumplan las dos primeras leyes).  

La primera ley impediría a un robot dañar a un humano. Los robots con cerebros positrónicos que implantan esta ley se estropean y se vuelven inservibles si la incumplen. Pero eso supone una serie de inconvenientes si viviéramos en una sociedad como Solaria, en la que los robots hacen todo el trabajo, incluidos aquellos en los que (por su beneficio) se daña a un humano. Un ejemplo es de la cirugía, un trabajo que los robots podrían hacer eficientemente pero que implica dañar a un humano (para otorgarle un beneficio mayor en su salud tras la recuperación). Aunque a largo plazo la mejora es evidente, el daño inmediato producido sobre el humano chamuscaría los circuitos del robot. Otro ejemplo (un poco discutible hoy día, pero imagino que aceptado en la época de Asimov), es del de infringir daño físico a los niños para su educación. Como con la cirugía, esto se haría en “beneficio” del niño pero implicaría un daño a corto plazo, algo que el cerebro positrónico de un robot no podría aceptar.

Al margen de que esta primera ley pudiera “relajarse” un poco para permitir ciertos trabajos a los robots, también existe la posibilidad de que robots “bienintencionados” comentan algún acto criminal y violento, no en una sola acción, pero sí como la suma de todas sus acciones individuales. Un robot obedece una orden inofensiva de un humano, y otro robot obedece otra orden en si misma inocua, cuando ambas órdenes en conjunto pueden resultar letales. Como no se deja de repetir en la novela, los robots piensan, pero no razonan más allá de la consecuencias inmediatas de sus actos.

 

Un autor de su tiempo

Por último quiero acabar con algo que no tiene que ver con el argumento de la novela en si, sino con algunas ideas heredadas de la época en la vivió Asimov, y que inevitablemente se ven reflejadas en el mundo ficticio de Solaria. Por mucha imaginación que tuviera Asimov, sus mundos inventados no dejan de ser extrapolaciones de su mundo conocido, en algunos casos acertados, en otros no tanto. Por ejemplo, en varias de sus primeras novelas predice el uso de ordenadores, pero muy lejos de estar basados en la electrónica digital que usamos hoy día, están basados en válvulas de vacío. La extrapolación de lo analógico a lo digital en su época era impensable.

Aparte de la tecnología muy difícilmente predecible que tenemos hoy día, hay otras cuestiones de índole más cultural y social que científico. En particular me han llamado la atención un par de comentarios acerca del papel de la mujer en el “moderno” mundo de Solaria.  

 

[…]. Que se lo llevaron, y limpiaron la habitación. —En su voz vibraba una nota de reprimida indignación; al fin y al cabo era la señora de la casa que, ante todo, vela por la limpieza y aseo del hogar—.

 

O también:

 

Las mujeres pertenecen al sexo débil por antonomasia, señor Gruer.

 

Resulta un poco chocante que Asimov pudiera hacer algunas predicciones sobre el futuro tecnológico pero no viera evolución alguna en el papel de la mujer en una casa, o en su naturaleza como “sexo débil”. Solaria no parece ser una utopía en ese sentido (aunque sí en el hecho de no trabajar, no tener enfermedades, no haber crímenes, de vivir más años, etc.).

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Naked Sun cover (fuente)

 

En resumen, Asimov regresa con esta novela una vez más a un argumento detectivesco, continuación directa de Bóvedas de acero, que resulta ser de lectura rápida y amena como aquella otra. La pareja Daneel-Baley podría comparase perfectamente con el clásico dúo racional-impulsivo que podemos encontrar por ejemplo en Spock-Kirk o Sherlock-Watson, y acaba siendo entretenido. Veremos qué más casos les esperan en ‘Los robots del amanecer’.

 

 

Valoración: 4/5

Más información: Goodreads


Para más críticas de libros o cine de ciencia ficción visita la colección: Sobre la Ciencia Ficción

One comment

  1. Información Bitacoras.com

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