Impresiones sobre MGSV: The Phantom Pain (y su final)

 

En una épica odisea personal de dos semanas (los 15 días que me han permitido las obligaciones de la vida, entre el día de lanzamiento y el inicio de los estudios) me he pasado Metal Gear Solid V: The Phantom Pain. Y “pasarlo” solo significa que he visto el final, porque en esas dos semanas de una media de 6 horas de juego al día solo he completado el 48 % de todo lo que se puede hacer. Como intuyo que pocas sorpresas más me puedo encontrar, y a falta de tiempo de todas formas para explorar el juego en profundidad, voy a comentar en esta entrada qué me ha parecido este último (y esta vez es de verdad) Metal Gear de Hideo Kojima.

 

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Son muchas las sensaciones y aunque pueda sorprender a algunos, no todas buenas. Esto no va a ser un análisis a fondo porque el juego es inmenso en todos los sentidos. Lo que pretendo es plasmar mi opinión del juego en comparación con otros de la saga.

Una parte fundamental de todos los Metal Gear siempre ha sido el argumento, y más allá de la historia en si misma, la forma en la que ésta se cuenta. El uso de escenas cinematográficas unido a una buena música y unos diálogos memorables han sido siempre una seña de identidad de Kojima. De esas tres cosas (cinematografía, música y diálogos) solo ha sobrevivido dignamente la alucinante banda sonora en The Phantom Pain. El tema vocal ‘Sins of father’ por la fantástica Donna Burke y las canciones ochenteras ,como la versión de ‘The man who sold the world’ de Midge Ure, crean una ambientación alucinante. Pero las otras dos (escenas cinematográficas y diálogo) han desaparecido prácticamente.

Como ya pasaba en Peace Walker, buena parte de la historia se cuenta en cintas de casete, muy apropiado para los que solo quieren jugar, pero un coñazo para los que queremos saber la historia. Por lo menos en Peace Walker David Hayter, la voz de Big Boss y Snake de toda la vida, pronunciaba más de una frase por escena. Debe ser que tener a una estrella de cine como Kiefer Sutherland sale más caro por palabra, porque en The phantom pain casi ni se le oye.

Por último, el otro gran ausente además del diálogo es tanto el estilo cinematográfico como el número de escenas. Soy de los pocos a los que no le importaban 40 minutos de cinemáticas en MGS4 (de todas formas siempre se pueden saltar). Apostando por un gameplay que piensa en los jugadores casuales, MGSV se divide en misiones cortas que cuentan la historia de forma episódica como en una serie de televisión. De hecho esto no es nuevo puesto que Peace Walker ya funcionaba de forma similar (sin que quedara tan explícito con esos créditos iniciales y finales en los “episodios”). Aunque agradezco que pensara en esa clase de jugadores casuales, porque soy uno de ellos (menos en mi epopeya griega de las últimas dos semanas), creo que la historia se ve resentida. Es difícil contar qué pasa en el juego si las historias son inconexas y pueden pasar en diferente orden. Se pierde una línea argumental general, y por supuesto, la sensación de estar viendo una película como sucedía con MGS o MGS 3 no es la misma.  

 

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Siguiendo con el tema del argumento, sin duda lo más decepcionante para mí ha sido que no haya habido un intento tan bueno como el que hubo en MGS4 de unir toda la historia con los otros juegos. Creo que en MGS4 hicieron un trabajo fantástico ligando todos los cabos sueltos de todos los Metal Gear, incluyendo los de MSX. Por ello creo que aquel es el final más épico y emotivo de todos. Esperaba encontrar en The Phantom Pain un esfuerzo semejante, pero aparte de algunos puntos de unión evidentes con el resto de la saga, hay mucho más que podría haberse hecho para conectar este juego con los primeros MG.

Al menos hasta donde yo sé no hay ni una sola mención a Frank Jaeger ni ha Naomi Hunter, y el contexto era perfecto para que aparecieran de alguna forma, como ya anticipé en este blog ni más ni menos que hace 3 años. En aquella entrada expliqué detalladamente los motivos, que siguen siendo válidos hoy. Por supuesto aparecen Psycho Mantis y Liquid, pero eso eran cosas que ya sabíamos antes de jugar. También se podría haber mencionado a Madnar o a cualquier otro personaje del primer MG. Una discreta anotación en el casete que dice “Operación intruso N313” es la conexión más directa que hay con aquel primer juego, continuación cronológica de éste. Yo esperaba algo como un viaje a Sudáfrica donde sucedería la historia de Frank Jaeger y donde se construiría Outer Heaven.

Dicho todo esto parece que el juego me haya decepcionado en todos los sentidos, nada más lejos de la realidad. Tengo objeciones con todos los Metal Gear, y aún así sigue siendo mi saga de juegos favorita, y aunque tengo mis preferidos, cualquier Metal Gear tiene una calidad técnica y artística por encima de la media. Kojima no ha roto con la tradición de superarse a si mismo y crear un juego que marca un antes y un después para la industria, ofreciendo lo mejor de sus antecesores con una historia y jugabilidad únicas. En particular The phantom pain tiene lo que para mí es lo mejor de Peace Walker: que es divertido y muy rejugable. Las misiones son algo repetitivas pero la libertad a la hora de llevarlas a cabo lo compensa bastante bien. También tiene una de las cosas que más de gustan de MGS3, y son los espacios abiertos y los paisajes impresionantes. Todo ello también contribuye a crear una ambientación única y agradable a la vista. A pesar de todo, esta claro que es uno de los mejores de la saga. 

 

Sobre el final

Evidentemente A PARTIR DE AQUÍ HABRÁN SPOILERS DE LOS GORDOS, así que si no has acabado el juego ni visto el final, mejor no sigas leyendo el resto del post.

 

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Del final de un Metal Gear se pueden esperar varias cosas, pero con los antecedentes de MGS4 uno espera que sea igualmente épico. Como ya he explicado antes, este final no me ha parecido tan bueno desde el punto de vista de la historia general de la saga, pero en cambio consigue sorprender, algo que también es imprescindible en cualquier juego de Kojima. El final es, por así decirlo, el mayor efecto de ‘romper la cuarta pared’ de la historia Metal Gear, y de paso, es un claro homenaje en agradecimiento a los fans de la saga.

La idea es, como alguno ya adivinó hace tiempo, que el Big Boss con el que jugamos, el que tiene el cuerno en la cabeza y al que le falta un brazo, no es el auténtico Big Boss. El Big Boss “fantasma”, Venom Snake, es ni más ni menos que el propio jugador. Cuando el helicóptero en el que viajaba Big Boss al final de Ground Zeroes fue derribado, uno de los mejores soldados de MSF (tú mismo/el jugador) viajaba también en él. Ese soldado (cualquiera de nosotros) se sacrifica para salvar la vida de Big Boss, y como consecuencia sufre la amputación y las heridas de metralla. El auténtico Big Boss sí cae en coma durante 9 años, pero el plan es hacer que aquel soldado/nosotros reemplacemos a Big Boss ante los ojos del mundo.

No estoy descontento con la idea de que Big Boss no sea el “real” porque no lo veo inconsistente con la historia general. El motivo es sencillo: no importa quién sea realmente Big Boss (un secreto que solo sabes tú, el auténtico Big Boss, Ocelot y Zero). Lo importante es que para el resto del mundo Big Boss sigue vivo y tiene un ejercito fuerte con capacidad de tener armas nucleares que eventualmente, en el futuro, las utilizará para amenazar al mundo en una fortaleza llamada Outer Heaven en Sudáfrica. Pero aunque todo lo protagonice una persona diferente (Venom Snake), esa persona interpreta al mismo personaje (Big Boss), y a los ojos del mundo no hay diferencia. Oficialmente el Big Boss “malo” es Venom Snake (el del cuerno), y es el villano contra el que nos enfrentamos como Solid Snake en Outer Heaven, interpretando su papel de “único” Big Boss. El auténtico volverá a aparecer en MGS4, sin cuerno y con los dos brazos, algo que queda perfectamente explicado ahora.

 

3 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com:   En una épica odisea personal de dos semanas (los 15 días que me han permitido las obligaciones de la vida, entre el día de lanzamiento y el inicio de los estudios) me he pasado Metal Gear Solid V: The Phantom Pain. Y “pasar..…

  2. […] 19/09/2015: Impresiones del juego terminado y del final […]

  3. […] Este año también he continuado con una colección que tengo un tanto olvidada (pero que espero terminar algún día) sobre la historia de la saga de videojuegos Metal Gear Solid. He publicado dos capítulos más (capítulos 22 y 23). Pero sin duda lo más interesante este año relacionado con Metal Gear fue el lanzamiento en Septiembre del último juego de la saga dirigido por su creador y genio indiscutible Hideo Kojima. El juego en conjunto y su polémico final me dejó un montón de sentimiento encontrados que plasmé en el post Impresiones sobre MGSV The Phantom Pain (y su final). […]

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