‘Her’ [Spike Jonze, 2013]

 

her

 


Sinopsis

 

Theodore está pasando por un momento difícil en su vida. Deprimido por la separación de su novia, encuentra el consuelo que necesita en un nuevo sistema operativo capaz de mantener conversaciones como si de otro humano se tratara. Pronto las barreras sociales no serán un impedimento para que entre los dos se establezca una verdadera relación sentimental.

 

 


Comentarios

 

Esta película toca un tema muchas veces comentado en este blog, sobre todo en los episodios de Star Trek en los que Data muestra su lado más humano. ¿Hasta qué punto una inteligencia artificial puede simular una mente humana? ¿Es necesaria la complejidad del cerebro humano para algo así o basta con crear la ilusión de una conciencia? Según el Test de Turing, una máquina puede considerarse inteligente si puede establecer una conversación en lenguaje natural con un humano, y éste no es capaz de discernir si se trata de una máquina o no. El sistema operativo que aparece en la película superaría el test de Turing con matricula de honor.

Samantha, que es como se hace llamar la IA, es completamente indistinguible de una mente humana. No es de extrañar entonces que la relación que se establece entre Theodore y la IA sea indistinguible por tanto de cualquier relación entre dos humanos. Samantha puede evolucionar y aprender mucho más allá de la programación original, además de poder crear música o hacer humor, dos ejemplos de actividades complejas difíciles de programar. Aunque en los últimos años los avances sobre aprendizaje robot e inteligencia artificial hayan evolucionado lo suficiente para darnos un primer ejemplo de los que sería una IA como la de la película, aún no estamos en ese punto de complejidad (y sinceramente no sé lo suficiente para pronosticar si lo estaremos alguna vez en el futuro).

 

¿Se puede amar a una máquina?

Puede que una IA así sea ciencia ficción, pero lo que no me parece tan irreal en la película es que, en caso de tener la capacidad tecnológica de crear máquinas semejantes, los humanos estableceríamos la clase de vínculos emocionales que establecemos con otros humanos. Todo es cuestión hacer una buena “imitación” de una mente humana. 

El apego emocional hacia una objeto puede resultar extraño, pero Samantha no es solo una “cosa”. Como animales sociales que somos, necesitamos afecto y comprensión, y no hace falta especular con ciencia ficción para encontrar ejemplos de este apego en toda clase de “cosas”. No es raro el caso en que a una mascota le contamos todos nuestros problemas. La película substituye ese agente por algo muy sofisticado que imita a otro humano. La imitación, como adelanto antes, es la clave. Siendo Samantha un simulador realista de una conciencia humana, no resulta entonces extraordinaria la idea de que una persona establezca esa relación de afecto, sobre todo si el estado emocional del humanos es el apropiado como en el caso del depresivo Theodore. Al fin y al cabo son las mentes, aunque una de ellas sea una buena imitación, las que están enamoradas, no cualquiera que sea el soporte físico.  

Partiendo de ese punto, la película una historia de amor un tanto típica. Los amantes pasan por todas la fases: el descubrimiento mutuo, la conversación, el apego, la pasión, las primeras discusiones, los celos, la reconciliación… En esto la película no sorprende demasiado, dejando al margen el extraño hecho de que uno de los amantes es un sistema operativo. Además Theodore es la personificación de un ser sensible. Es todavía más relevante su sensibilidad cuando el futuro que nos presentan es uno gris, en el que incluso las cartas de amor las escriben extraños como Theodore en lugar de los propios interlocutores.  

 

her

 

Suelo valorar positivamente las películas dentro de la ciencia ficción que no solo son un conjunto de ideas asombrosas sobre las posibilidades de la tecnología. Me gusta que aunque se traten pocos temas sobre el futuro de la ciencia y la tecnología, estos tengan una importancia determinante en el argumento. Esta película es un ejemplo perfecto de ello. No podría existir nada parecido a esta película sin la suposición de que las IA’s llegarán tan lejos algún día, por tanto el elemento de ciencia ficción es imprescindible en este caso. Por otro lado la temática romántica y el ritmo, aunque muy adecuado para el tema por otra parte, no me ha entusiasmado demasiado. No obstante es una interesante película que convierte una relación sentimental entre una máquina y un humano en algo creíble, y que además emociona y hace reflexionar por partes iguales. 

 

Valoración: 8/10

Más información: Imdb


Para más críticas de libros o cine de ciencia ficción visita la colección: Sobre la Ciencia Ficción

3 comentarios

  1. larutadeloslibros · · Responder

    Yo la vi en su momento en el cine y me gustó bastante. Imagino que el director también pretendía hacernos pensar sobre nuestra dependencia de la tecnología y cómo sustituimos a veces los lazos “reales” con las personas por las máquinas. Gracias por la reseña. Saludos.

    1. Gracias a ti por pasarte a comentar ;)

  2. […] y en mi opinión con un protagonista de muy dudosa moralidad. También comenté la extraordinaria Her que reflexiona sobre las relaciones personales con Inteligencia Artificiales. Dos ejemplos más de […]

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