La historia de Metal Gear Solid. Capítulo 21: El espíritu del cuervo

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Snake debe llegar a la base subterránea donde está almacenado Metal Gear para desactivar el lanzamiento de la cabeza nuclear, o bien destruir al mismo Metal Gear. Después de enfrentarse al Hind en las torres de comunicaciones, y a Sniper Wolf en el campo de nieve, se infiltra en la base de mantenimiento de Metal Gear.

 

CAPÍTULO 21

El espíritu del cuervo

 

 

A medida que se acerca al interior del edificio siente como aumenta la temperatura del aire. Al cruzar una puerta de Nivel 6, descubre que esa planta de la base es en realidad un alto horno. Snake ahora se encuentra en la primera planta de la base, que a su vez tiene varios niveles conectados por escaleras metálicas y pasarelas. Estanques de metal fundido inundan los niveles inferiores, dando a toda la estancia una iluminación rojiza. Delante de él puede ver un pequeño ascensor, pero no puede activarlo sin llamar la atención de los guardias. Moviéndose a través de pasarelas y escaleras, Snake llega al nivel inferior de la fundición, desde la que divisa la puerta que le conducirá al montacargas.

 

OTACÓN: Si bajas en ese montacargas, acabarás llegando a la base subterránea de Metal Gear. Está conectado para subir y bajar automáticamente entre el alto horno y la base subterránea de mantenimiento. No ha llegado aún, tendrás que esperar.

 

Snake investiga los alrededores en busca de munición y raciones mientras espera la llegada del montacargas. Desde el fondo de un interminable pozo rectangular ve como lentamente se acerca el ascensor: una plataforma que se traslada siguiendo una trayectoria algo inclinada respecto a la vertical. Cuando llega a su mismo nivel, se baja la barrera que la rodea y Snake se dirige al panel de control. Activa el montacargas y comienza el descenso.

 

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Tan solo ha bajado unos metros cuando cuatro soldados saltan sobre la plataforma apuntando con sus rifles de asalto a Snake. El chaleco antibalas puede amortiguar algunos disparos mientras Snake se mueve y se cubre, disparando con su propio rifle a discreción. Al cabo de unos minutos Snake logra reducirlos y la situación vuelve a la normalidad.

Llega a un nivel intermedio que conecta el montacargas en el que se encuentra con otro que le conducirá al nivel más bajo posible. Cruza de un montacargas a otro sorteando las cámaras de seguridad, y comienza el segundo descenso.

Cuantos más metros desciende, más intenso es el frío. Poco a poco unos visitantes le hacen compañía en la bajada: un gran número de cuervos que graznan y revolotean a su alrededor. Recibe una llamada por códec de Miller.

 

MILLER: Snake. Tengo algo que decirle acerca de Naomi Hunter.

SNAKE: ¿Qué pasa con ella?

MILLER: ¿Es segura esta conversación?

SNAKE: Tranquilo. El monitor está apagado.

MILLER: Ok.

SNAKE: ¿Qué pasa?

MILLER: Yo estaba en el FBI también.

SNAKE: No lo sabía. ¿Qué pretende decirme?

MILLER: La historia de la Dra. Hunter sobre su pasado… que su abuelo era un secretario auxiliar de Hoover en el FBI…

SNAKE: ¿Sí?

MILLER: Y lo de que luego se dedicó a investigar a la mafia de Nueva York…

SNAKE: Sí, ¿qué pasa con eso?

MILLER: Era todo una mentira.

SNAKE: ¿Qué está diciendo?

MILLER: Es algo que me preocupa. ¿Por qué debe de estar mintiendo?

SNAKE: ¿Mentir?

MILLER: Quizás sea una espía.

SNAKE: Es ridículo.

MILLER: Venga. Incluso un estudiante de primaria se daría cuenta. El jefe del FBI en aquella época, Edgar Hoover… era un conocido racista. ¿Y no dijo Naomi que su padre era japonés?

SNAKE: Sí, ¿y qué?

MILLER: En aquel entonces no había un solo investigador asiático. Además, en los años 50 las operaciones secretas contra la Mafia todavía no habían empezado. Lo hicieron en 1960… en Chicago, no en Nueva York.

SNAKE: Pero…

MILLER: Mejor que tenga cuidado. El jefe y el presidente han muerto misteriosamente, ese Ninja… ocurren demasiadas cosas extrañas.

SNAKE: ¿Está diciendo que Naomi puede estar detrás?

MILLER: No lo sé. O está detrás o trabaja para los terroristas.

SNAKE: ¿Será posible?

MILLER: Si descubro algo, le llamaré. Mientras tanto… tenga cuidado.

 

Snake llega al final de su descenso en el montacargas, donde el frío es más intenso que nunca. Todo está cubierto de una película blanquecina de hielo, y por el aire siguen revoloteando decenas de cuervos. Cruza la puerta que tiene justo enfrente y debe cubrirse la cara por la bandada de cuervos que vuelan a su alrededor. Cuando recupera la postura, observa que se encuentra en una estancia cuadrada con contenedores repartidos por igual dejando libres algunos pasillos en dos direcciones.

Detrás de la blanca niebla descubre la figura de algo más grande que un ser humano corriente. Encima de uno de los contenedores se encuentra Vulcan Raven con el enorme cañón de su ametralladora pesada.

 

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RAVEN: ¡¡Bienvenido, kasak!! Este es el final del camino para ti. ¿No, amigos? (los cuervos comienzan a graznar) Mira. Dicen sííí… ¿Cómo te atreves a matarlos? Los cuervos no son carroñeros como todos creen. Sencillamente le devuelven al mundo natural todo aquello que ya no es necesario. Y a veces incluso atacan a los zorros heridos.

SNAKE: ¿Eras el que iba en el tanque M1? Debías de sentirte incómodo siendo tan grande.

RAVEN: Ja ja ja ja ja…. Pero no era una batalla real. (Salta del contenedor al suelo). Los cuervos y yo queríamos comprobar qué tipo de hombre eras. Y han dictado veredicto. Los cuervos creen que eres todo un guerrero.

 

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El cuervo tatuado en la frente de Raven parece iluminarse y uno de los cuervos reales se posa en el hombro de Snake.

 

SNAKE: ¿Estaré alucinando? No… no puedo moverme.

 

El cuervo posado sobre Snake le hace una herida en la mejilla.

 

RAVEN: El cuervo te ha puesto la marca de la muerte. Veo sangre del Este que fluye por tus venas. Ah… y veo antepasados que vienen de las áridas llanuras de Mongolia. Inuit y japoneses son primos hermanos… Tú y yo compartimos muchos antepasados.

SNAKE: Pero no hay cuervos en mi linaje.

RAVEN: Bromeas, pero los cuervos y las serpientes no son buenos amigos. Qué importa, serás un adversario respetable. (El cuervo vuela del hombro de Snake y este recupera su movilidad). También vives en Alaska. ¿Conoces la Olimpiada Mundial Eskimo-India?

SNAKE: Sí, la conozco. Y debes de ser muy bueno en la prueba de ‘Comedores Muktuk’.

RAVEN: Sí, tienes razón. Además hay otra prueba en la que destaco. Es la de ‘Estirar Orejas’. Una prueba en la que dos oponentes se estiran de la orejas mientras soportan el frío intenso. Es una prueba tanto espiritual como física.

SNAKE: ¿Y quieres estirarme de la orejas?

RAVEN: La forma es diferente, pero el espíritu el mismo. ¡Alégrate Snake! Será una gloriosa batalla.

SNAKE: Esto no es glorioso, solo puro asesinato. ¡La violencia no es deporte!

RAVEN: ¡Bien, ya veremos si hay hierro en tus palabras!

 

Vulcan Raven apunta con su cañón hacia Snake y dispara sus balas de gran calibre, dejando agujeros enormes en las paredes de cemento. Snake se esconde detrás de uno de los contenedores. La cantidad de pasillos que forman los contenedores le servirán para despistar al gigante, y quizás para atacarle por sorpresa. Snake sabe que un ataque frontal es imposible. Raven camina con una agilidad que parece irreal para su tamaño y el del cañón que sujetan sus manos. En cuanto Snake se hace visible, su enemigo le responde con una ráfaga de balas.

Sus pasos hacen temblar el suelo, y el sonido de sus pisadas parecen provenir de todas partes.

Snake utiliza algunas granadas aturdidoras para despistar a Raven y ocultarle su posición. Cuando consigue atacar, descubre que las balas de la Socom o el rifle de asalto FAMAS impactan en la enorme arma que le sirve de escudo. Necesitará algo más potente. Unos misiles Nikita o STINGER le habrían servido bien, pero no tiene ninguno.

Por suerte, aún tiene algunas minas Claymore que recogió en el campo de nieve, así que decide colocarlas en los pasillos. Solo debe recordar donde las puso para no caer él en ellas. Ahora solo depende del azar que Raven acabe pasando por alguna. Mientras tanto, Snake sigue sorteando los contenedores y evitando a su enemigo.

 

RAVEN: ¡Déjate ver!

 

Por fin Raven cae en una de las mina Claymore. Increíblemente el gigante sigue con vida, pero herido por la metralla. Ahora su respiración es más rápida, y también lo son sus pasos. Con el cuerpo ensangrentado, Raven dispara coléricamente contra los contenedores, destrozándolos. Algunos al caer cortan el paso a Snake dificultando sus movimientos. Uno de ellos deja libre su carga: explosivos plásticos C4. Snake aprovecha la ocasión para coger algunos y colocarlos como trampa en un pasillo. Raven se mueve tan deprisa que resulta difícil saber por qué pasillo aparecerá. Snake decide entonces usarse a si mismo como cebo. Mata un cuervo con su SOCOM para encolerizar a su enemigo, que se dirige corriendo hasta su posición, justo donde ha colocado la trampa.

Raven descarga una ráfaga de balas metras corre hacia Snake. Cuando pasa al lado del C4, Snake provoca la explosión a distancia y los contendedores del alrededor vuelan por los aires. Algunos cuervos caen muertos al suelo, y otros se posan en el inmenso cuerpo de Vulcan Raven. Milagrosamente al inuit aún puede sostenerse en pie, pero poco después deja caer su cuerpo contra la pared.

 

RAVEN: Como ya dijo el jefe, es mi existencia la que ya no es necesaria en este mundo. Pero mi cuerpo no seguirá en este lugar. Mi espíritu y mi carne se convertirán en uno con los cuervos. De ese modo, regresaré a la madre tierra que me hizo. ¡Snake! Estaré vigilando… ¿entiendes? (Snake se acerca) Snake, lleva esta tarjeta. Podrás abrir esa puerta.

SNAKE: ¿Por qué?

 

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RAVEN: Eres una serpiente que no fue creada por la naturaleza. Tú y el Jefe… sois ambos de otro mundo. Un mundo que yo no deseo conocer. ¡Vete, y ve a luchar con él! Yo te estaré mirando desde arriba. Antes te daré una pista. El hombre al que viste morir ante tus ojos… ese no era el Jefe DARPA, era Decoy Octopus, un miembro de FOX-HOUND. Era un maestro del camuflaje. Copió a sus súbditos hasta la misma sangre. Tomó la sangre del Jefe y se la inyectó en su cuerpo. Pero no fue capaz de engañar al Ángel de la Muerte.

SNAKE: ¿El Ángel de la Muerte? ¿Por qué crear tantos problemas haciéndose pasar por el Jefe?

RAVEN: Ja ja ja ja… Aquí es donde acaba mi pista. Tú mismo debes resolver el resto del enigma. ¡Snake! En el mundo natural, no existe la llamada carnicería ilimitada. Esta siempre tiene un final. Pero tú eres diferente.

SNAKE: ¿Qué estás intentando decir?

RAVEN: La ruta que recorres no tiene fin. Tu camino está cubierto por los cadáveres de tus enemigos. Sus almas te perseguirán siempre… no hallarás nunca la paz. ¡Escucha Snake! ¡Mi espíritu te estará observando!

 

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Una bandada de cuervos cubre por completo el cuerpo de Raven y empiezan a picotearlo. Snake solo puede ver una mole de plumas negras, pero cuando los cuervos alzan el vuelo, el cuerpo de Raven ha desaparecido, dejando solo su enorme cañón Vulcan y una mancha de sangre en el suelo.

 

 

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4 comentarios

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