Star Trek TNG: El hombre de latón [3×20]

 

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Sinopsis

 

Fecha estelar: 43779.3.

Tam es un betazoide con una capacidad telepática extraordinaria. Su don le permite comunicarse con formas de vida alienígenas, por lo que su trabajo consiste en establecer un primer contacto con ellas. El Enterprise tiene como misión llevar a Tam al primer contacto con un ser que se encuentra en la cercanías de una estrella moribunda: el llamado ‘Hombre de Latón’. Por otro lado, los Romulanos también se dirigen a su encuentro (ya que el alienígena está en su territorio) antes de que la explosión de la estrella acabe con esta forma de vida hasta ahora desconocida.

 

 


Comentarios

 

‘El hombre de latón’ es un muy buen episodio a mi parecer, que combina algunas ideas muy interesantes que ahora veremos, con un buen guión y un personaje que aporta el lado más emocional y sentimental a la historia. Por un lado es una historia sobre un descubrimiento de una nueva forma de vida, que aunque sea algo bastante utilizado en el género (casi en cada episodio de Star Trek sale una especie nueva), nunca deja de ser emocionante, porque cada nuevo alienígena tiene facultades nuevas y sorprendentes. La del Hombre de Latón es que puede alojar a personas en su interior, y además parece vivir en el espacio. Por otro lado está la idea, muy ligada a la del descubrimiento de una nueva forma de vida, de la comunicación con los extraterrestres. Y por último comentaré las penurias y la soledad que están condenado a vivir si eres un telépata.

 

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El Hombre de Latón: una nave/organismo con tendencias suicidas

 

Comunicación alienígena

Si hay algo que define bien al género de la ciencia ficción, en mi opinión, es el hecho de que las cosas extraordinarias que pasan (siempre debe haber algo fantástico o extraordinario) tienen una explicación racional. No importa que la explicación sea imprecisa, siempre que se recurra a alguna otra cosa menos extraordinaria (aunque sea inventada). Por ejemplo, el hombre invisible de H.G. Wells no logra su invisibilidad por la maldición de una bruja, sino por su investigación sobre cómo cambiar el índice de difracción de la luz en su cuerpo, para que sea parecido al del aire (así se explica en el libro original). Aunque de todas formas la invisibilidad sea irrealizable, la cuestión está en que hay una intención de explicar lo extraordinario a través de la ciencia.

Pues bien, explico esto porque en algunos aspectos, los autores de ciencia ficción “asumen” que ciertas cosas extraordinarias no requieren explicación, y lo hacen básicamente para facilitarse la vida. Son licencias que se toman, y nosotros las aceptamos. Por ejemplo, en muchísimas películas o novelas de ciencia ficción no se da una explicación de la gravedad artificial en las naves (aunque en otras sí). En Star Trek no se explica la gravedad que hay en el Enterprise, pero no hace falta, porque es una de esas licencias de las que no “exigimos” explicación.

Otra licencia típica, y aquí en donde enlazo con el episodio, es la del lenguaje alienígena. Está muy bien hacer una serie en la que la humanidad se encuentra con centenares de seres de otros planetas, pero sería un engorro que medio episodio consistiera en saber lo que dicen. Por eso muchos de esos alienígenas o bien son telepáticos, o utilizan algún intermediario para comunicarse, o simplemente hablan el mismo idioma que los humanos. En la serie original, Spock podía fusionar su mente con la de algún ser, como en el episodio ‘En diablo en la oscuridad’, para comunicarse con él. Pero si no tienes la suerte de viajar con uno de vulcano, siempre puedes recurrir a un telépata como Tam. Este personaje está destinado de nacimiento al trabajo de intérprete, porque si él no puede comunicarse con el Hombre de Latón, nadie puede. Lo bueno de ese puesto de trabajo es que no tiene mucha competencia, no hay muchos otros que puedan hacer lo que Tam. Pero ser telepático tiene más desventajas que ventajas.

 

Las desgracias de ser telépata

De entre todos los dones o súper-poderes, el de la telepatía es bastante común, y no solo en los cómics. Como todo superhéroe tiene (y debe tener) su kryptonita, la telepatía no puede ser diferente. El telépata suele tener dos problemas. Uno es que deben soportar los pensamientos de todo el que le rodea, porque aunque nadie puede dejar de oir, sí podemos dejar de hablar. Pero para los telépatas eso no es suficiente. Como nadie puede dejar de pensar, los lectores de mentes están continuamente rodeados de voces que “hablan” a la vez. Eso hace que acaben aturdidos y prefieran la soledad. Por poner un ejemplo podría nombrar a Sookie Stackhouse de True Blood, pero seguro que hay muchos más. A Tam le ocurre como a Sookie y a otros telépatas, su don le impide hacer una vida normal con otras personas, lo que le lleva a la soledad y la depresión. No es de extrañar que a Tam le guste estar con Data, el único de los tripulantes al que no puede leer la mente (el mismo motivo por el que Sookie está a gusto con vampiros).

La otra desgracia que debe sufrir un telépata es la lentitud con la que habla el resto de mortales, que deben vocalizar todo lo que tienen que comunicar. Es nuestra sociedad moderna, con la revolución tecnológica en cuanto a la comunicación que vivimos, creo que nos sucede algo parecido a este problema. Solo hay que pensar en una persona inexperta utilizando un teclado de ordenador o escribiendo un mensaje de texto en el móvil. Mantener una conversación con esa persona puede ser desesperante, porque nos hemos acostumbrado a un ritmo muy rápido de comunicación. Como los pensamientos van más rápidos que las palabras, para Tam también es desesperante que las conversaciones de los humanos duren tanto. Casualmente ya había leído algo hace poco sobre esta percepción de lentitud al pasar de una forma de comunicación “mental”  una convencional en la novela Paz interminable, y creo que también sucede algo parecido en el relato corto Jinetes de la antorcha

 

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Tam, cansado de rodearse de tanto idiota parlante, opta por el suicidio

 

En el episodio, Tam encuentra consuelo en el Hombre de Latón, porque de alguna forma comparten la misma soledad. El alienígena de hecho se encuentra en la estrella moribunda porque desea morir, lo que es bastante triste. En el momento que Tam se transporta al Hombre de Latón (que es una especie de nave orgánica, como las de los Wraith en Stargate Atlantis), yo pensaba que vivirían los dos felices y contentos. Pero no, se unen para morir juntos por la explosión de la estrella, enviando al Enterprise a una distancia segura. Un último acto heroico de dos seres desdichados. 

 

Hasta el próximo episodio.

¡Engage!

 

Fuente de imágenes (¡del Blu ray!): Trek Core


Para otros episodios visita la colección: Star Trek TNG

2 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

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