Estratos de papel

 

Abstracto

Los estratos de papel nos permiten viajar en el tiempo. Durante décadas, capas y capas de celulosa se apilan registrando así los eventos del pasado. Los científicos han estado estudiando estas capas y han hecho descubrimientos asombrosos sobe su formación. Además se han realizado hallazgos paleopapelógicos que indican que las primeras capas se remontan a periodos más antiguos de lo que se creía hasta ahora.

 

Origen y formación

El proceso por el cual se crean estos estratos aún esta sujeto a debate científico pero existen varias líneas de pensamiento predominantes. Por un lado están los que creen que estas capas, a menudo con las medidas específicas de un DIN-A4, se forman cuando a metros o incluso a kilómetros de distancia una impresora no ha funcionado bien. En otras ocasiones el funcionamiento de la impresora es el adecuado, pero el contenido de la capa, también llamada folio por los especialistas[1], es irrelevante o carente de valor. A menudo se trata de la ya clásica y bien conocida por la comunidad científica “impresión de prueba de tinta”.

Otras teorías sobre el origen de estas capas apuntan a procedencias más ilustradas y académicas. Muchos de esos folios, estudiados mediante lectura ocular, han revelado que contienen información sobre diferentes temas universitarios, deduciéndose de ello que pertenecían a algún/a estudiante que quiso deshacerse de sus apuntes o libros fotocopiados, esto último probablemente para evitar la pena de cárcel. Sea cual sea la teoría sobre el origen y formación de los estratos de papel, no hay debate sobre dos cosas: la primera es que son folios que de no haberse fosilizado, habrían sido triturados y seguramente reciclados. No todos los folios estratifican, y por eso debemos sentirnos afortunados por las raras veces en las que lo hacen.

 

Estratos

Formación papelógica en un escritorio en 2014, en la región al este de la habitación.

 

La segunda cosa sobre lo que no cabe discusión es de cáliz pragmático, puesto que estos estratos aún pueden ser de utilidad, al haber sido impresos o escritos solamente por una de las caras. Actualmente se sabe que son utilizados para tareas de la menor importancia, como hacer una operación matemática o escribir el borrador de un texto. En esos casos se hace innecesario el uso de un folio nuevo y “limpio” por las dos caras. Por eso se considera esencial la presencia de estas capas en el ecosistema de un escritorio.

 

Descubrimientos paleopapelógicos

Los estratos de papel han revelado a los científicos algunas sorpresas sobre el pasado “papelógico” de sus poseedores. Por el proceso de formación, se deduce que las capas más profundas corresponden a folios utilizados en periodos más tardíos de tiempo. Además con la prueba del abono-14 se mide el nivel de putrefacción de la hoja, asociado a su envejecimiento, y por tanto a su edad. De esa forma se ha hecho uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la geopapelogía y la paleopapelogía. Se trata de un supuesto ejemplar a mano alzada de Brachiosaurus.

 

Brachosaurus

Fotografía de la excavación arqueopapelógica. Nótese la anotación errónea.

 

Se ha deducido que el autor tendría entre 5 y 8 años de edad, basándose en el error ortográfico (falta una ‘i’), pero sobre todo en la inconsistencia del nombre con el dibujo, ya que el grafismo pertenecería a un animal de la familia de los Pterosaurios y no del que aparece anotado. También se ha podido saber que el niño/autor sufriría probablemente una anomalía conocida por los médicos como sauropeiditis, que afecta a 1 de cada 10 niños en todo el mundo civilizado. La sauropeiditis se caracteriza por una pasión fugaz pero intensa por todo lo relacionado con los dinosaurios. Durante la gran pandemia de 1993 los casos se triplicaron, seguramente a causa del estreno de Parque Jurásico. Esto también concuerda con la  posición del papel en el estrato y con la prueba del abono-14, además de con la edad del autor.

 

Conclusión

Todas las evidencias apuntan a que, en algún momento de principios de 1990, un niño victima de la sauropeiditis (presumiblemente el autor de estas líneas) dibujó de forma imprecisa un pterosaurio, y además lo anotó mal. Su obra fosilizó, quedando sepultada por capas y capas de otros folios más “modernos”. Años después, tras realizarse el descubrimiento papelógico del siglo, lo publicó en su blog a modo de paper profesional, quedando así patente su falta de ideas y su alto nivel de procrastinación en sangre.  

 


[1] Nota sobre la nomenclatura: Son cada vez más los científicos que apoyan nomenclatura que define a estos folios como “hojas en sucio”, negando que esa denominación implique para nada algo peyorativo, ya que necesariamente no tienen por qué carecer de higiene. Otros en cambio optan por denominaciones más políticamente correctas, como “borradores”. 

2 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

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  2. […] – Estratos de papel: Esta es una entrada especial, porque tiene un punto surrealista. No estoy divulgando ciencia precisamente. Simplemente hago una analogía entre los estratos geológicos y una pila de papeles que me pareció divertida, porque entre esos papeles encontré un dinosaurio. […]

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