Star Trek TNG: Déjà Q [3×13]

 

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Sinopsis

Fecha estelar: 43539.1.

Un satélite se acerca peligrosamente al planeta Bre’el IV al que orbita, lo que resulta devastador para la vida en su superficie. El Enterprise se encuentra en la órbita del planeta intentando encontrar una solución, cuando aparece Q, asegurando haber sido condenado por sus superiores a ser un humano normal sin ningún poder. Ahora Q tendrá una oportunidad para aprender qué significa realmente ser un humano, y para ganarse la confianza de Picard y el resto de la tripulación ayudando a los habitantes del planeta Bre’el IV.

 

 


Comentarios

Cada episodio que tiene a Q de protagonista es una garantía de momentos muy divertidos e ideas muy interesantes para comentar en estas entradas. Ya en el primer episodio aparece este personaje, abusando de su poder para juzgar a toda la humanidad por su salvajismo. Esa actitud de superioridad ha sido una constante en sus siguientes apariciones. La segunda vez mostró el interés de su especie en estudiar a los humanos, y su fascinación por el Enterprise quedó patente cuando la tercera vez quiso unirse a la tripulación, con la excusa de que sería de gran ayuda para futuros enfrentamientos con peligrosos enemigos, como los Borg. Esta es la cuarta vez que aparece, y para hacerlo un poco distinto, han cambiado la situación de superioridad que suele tener el personaje para llevarlo a un estado más inofensivo, y sobre todo más vulnerable.

 

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Q siempre aparece en el momento más oportuno

 

Los peligros de una “Luna” descendente

Antes de centrarme en el personaje de Q, quiero comentar algunas cosas de la otra trama, la de la luna-asteroide, porque científicamente hay detalles muy interesantes. El planeta Bre’el IV tiene una luna (o al menos una), que se está acercando peligrosamente al planeta. ¿Y por qué es peligroso? ¿Cuales serían las consecuencias de algo así, por ejemplo, con nuestra Luna? Para empezar, está claro que una colisión entre nuestra Luna y la Tierra sería un desastre. Para poner un ejemplo, el meteorito que se cree que acabó con los dinosaurios era de unos 10 Km de diámetro, y sus efectos fueron letales: tsunamis, terremotos, cambios atmosféricos (por la eyección de material que impide el paso de la luz del sol), descenso de la temperatura por la atmósfera saturada… un desastre, vamos. Pues si pensamos que la Luna tiene unos 3.400 km de diámetro, ni me imagino por cuántas veces habría que multiplicar el efecto de aquel que acabó con los dinosaurios. Seguramente aquel sería una “pequeña molestia” en comparación.

Pero no es exactamente una colisión la amenaza para el planeta del episodio. O más bien diría que hay preocupaciones, anteriores a una colisión, producidas por el hecho de que una Luna se acerque demasiado a un planeta. Aquí en la Tierra, hay un efecto bastante importante que ejerce la Luna sobre los océanos: las mareas. Las subidas y bajadas del nivel del mar, fácilmente reconocibles en algunos pueblos cercanos a la costa, se deben literalmente a que la Luna “tira” con más fuerza de un lado de la Tierra que del otro. El agua del océano, que no deja de ser un fluido, se deforma lo suficiente como para que se detecte ese descenso y subida del nivel del mar con una periodicidad similar a las fases lunares. El efecto de una Luna cada vez más cercana podría suponer, como dicen en el episodio, un cambio drástico en el nivel del mar, y por tanto podría provocar inundaciones. En cambio no tengo tan claro que también produjese terremotos, porque el motivo principal de estos es la acción de la corteza de un planeta que “flota” sobre un manto de magma, o dicho de otra forma, que tiene movimientos de placas tectónicas. Aunque podría ser que ese tirón gravitatorio progresivamente mayor de la Luna (la gravedad es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, estar a la mitad de distancia es hacer cuatro veces más fuerza) produjese algún movimiento en esas placas incluso antes del impacto.

 

A grandes problemas, grandes remedios

Ya hemos visto qué peligros corren en Bre’el IV. Ahora veamos algunas ideas de cómo el Enterprise intenta solucionar el problema. Primero a LaForge se le ocurre que, empujando poco a poco la luna con el rayo tractor de la nave, podría desviarla lo suficiente como para devolverla a su órbita normal. Esto en teoría es posible, y no tiene nada de ciencia ficción. Lo primero que podríamos preguntarnos es, ¿puede la luz empujar algo? Y la respuesta es que sí. De hecho, la vela solar es un tipo de propulsión con la que ya se ha experimentado realmente, aunque no como fuente primaria del movimiento de una nave. Es posible mover una nave con luz porque los fotones, al chocar con la vela, le transmiten parte de su momento cinético. Aunque el efecto sea muy pequeño, el hecho de que se encuentre en el espacio hace que cualquier empujoncito por pequeño que sea, durante el tiempo suficiente, pueda acelerar una nave a velocidades muy altas.

Por otro lado, la idea de desviar un asteroide poco a poco también es algo que se toman en serio los científicos. La amenaza de que un asteroide choque contra la Tierra no es tan rara como para no pensar en soluciones de antemano, por si acaso. En películas como Armageddon, lo arreglan todo con pirotecnia: una bomba que lo haga explotar, y convertirlo en trozos más pequeños, y más inofensivos. No es mala idea desviar un asteroide así, y es lo que estudiará la misión Don Quijote de la ESA, aún sin fecha de lanzamiento. Pero también es otra solución la de desviarlo poco a poco, siempre y cuando detectemos el asteroide con tiempo suficiente. El mayor problema para esa última solución, y también para la solución del Enterprise, es precisamente el tiempo necesario. Por suerte muchos asteroides peligrosos se pueden detectar con tiempo. En el episodio, en cambio, el Enterprise no tiene potencia suficiente para desviar la trayectoria del satélite en poco tiempo. Así que deben pensar otra cosa.

 

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Con luz se puede mover un asteroide, pero requiere mucho tiempo

 

Es divertido que una de las soluciones que se le ocurren a Q sea la de alterar la constante Gravitatoria. Acostumbrado a ser todopoderoso, para él cambiar una constante universal no es un problema. Pero para cualquier científico humano es impensable. Si se le pone el nombre de ‘constante’ es precisamente porque se considera una propiedad del Universo que no puede alterarse. Más tarde también intentan usar un campo hiperespacial (o algo por el estilo) en el entorno del asteroide para cambiar su gravedad, pero la verdadera solución la explicaré a continuación, después de pasar a la otra trama del episodio: la historia de Q.

 

La redención de Q

Para empezar, Q hace una entrada muy poco digna, porque aparece desnudo. Luego explica que, como no ha sido muy bueno con los habitantes del Universo, por esa manía que tiene de jugar con ellos para sus fines usando sus poderes de dios, le han castigado y condenado a ser un humano normal y corriente. La reacción de desconfianza de Picard al principio se entiende porque Q siempre ha intentado engañarlos de alguna forma en el pasado. Pero cuando unos entes de energía (ya sabéis que el universo está lleno de estos tíos) atacan a Q por venganza (¿por qué será que tiene enemigos?), Picard se da cuenta de que es tan vulnerable como un gatito. Entonces Q pasa por una fase de aprendizaje de lo que supone ser un humano. Por ejemplo, siente dolor por primera vez. Al menos, desde el punto de vista de Data, Q puede sentir algo, a diferencia de él.

Al final Q parece aprender bien la lección de lo que es ser un humano, y además uno bueno, porque hace actos altruistas y bondadosos por los demás. Cuando los entes de energía, llamados Calamarain por cierto, atacan Data mientras este intentaba defenderle, Q se aleja en una lanzadera para proteger la nave. Ese acto de generosidad tiene premio: los otros ‘Q’ le devuelven sus poderes, y con ellos logra reparar a Data, y de paso salvar al planeta de la destrucción producida por el asteroide (sí, esa es la solución final al problema de la Luna, la generosidad de un ser superpoderoso).

Aunque para mí lo mejor de todo es el último acto de generosidad de Q. Sabiendo que Data no podía experimentar emociones, como la risa por ejemplo, utiliza sus poderes para provocar esa reacción en el androide. Toda una sorpresa para el resto de tripulantes del puente.

 

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Data partiéndose la caja gracias a la generosidad de Q

 

¡Ah! y una última cosa (este episodio tiene muchas cosas). Seguro que habéis visto alguna vez el meme del Facepalm. Una de sus versiones más usadas es la Picard con la mano en la cabeza, y es precisamente de este episodio, cuando Q aparece por enésima vez.

 

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“Dios mío, no sé cuantas veces más tendré que aguantar al Q este…”

 

Hasta el próximo episodio.

¡Engage!

 

Fuente de imágenes (¡del Blu ray!): Trek Core


Para otros episodios visita la colección: Star Trek TNG

4 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com:     Sinopsis Fecha estelar: 43539.1. Un satélite se acerca peligrosamente al planeta Bre’el IV al que orbita, lo que resulta devastador para la vida en su superficie. El Enterprise se encuentra en la órbita del planeta intent..…

  2. […] episodios anteriores temas parecidos a este. En el reciente episodio de esta misma temporada, ‘Déjà Q’, el propio Q opina que Data no tiene nada que envidiar de los humanos, porque carece de las […]

  3. […] ser sospechoso. Podemos verlos en ‘Un ser entre nosotros’, ‘El niño’, ‘La unión’, ‘Déjà Q’ y seguro que en algún otro episodio más. Si estos seres son el último estadio de una […]

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