‘Pórtico’ [Frederik Pohl, 1977]

 

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Sinopsis

 

En el fututo la humanidad ha colonizado algunos planetas y lunas del Sistema Solar. En Venus se han descubierto unos túneles subterráneos que pertenecerían a una raza alienígena que debió vivir allí millones de años antes. En el futuro de la novela, esos alienígenas (a los que llaman Heechees) dejaron el planeta Venus medio millón de años antes de la llegada de los humanos, y solo dejaron atrás sus construcciones arquitectónicas y algunos objetos. Mientras investigaba uno de esos túneles, un hombre (más tarde considerado un héroe) encontró y activó una nave Heechee que lo trasladó a otro lugar antiguamente habitado por los alienígenas, un asteroide al que los humanos llamaron Pórtico.

 

Comentarios

 

Una premisa prometedora

Lo primero que me llamó la intención de esta novela es la potente premisa que tiene y que te engancha desde el primer momento. Lo interesante de Pórtico, la instalación Heechee descubierta por los humanos, es que es una base de lanzamiento de naves Heechee con direcciones prefijadas a distintos lugares de la galaxia. Opino que es una premisa bastante potente y a la que se le puede sacar mucho rendimiento por lo que supondría un descubrimiento así para la humanidad. Pórtico significa la capacidad de viajar a puntos distantes del espacio tan solo con tocar un botón en una nave (el rumbo ya está grabado) y con la posibilidad de conocer nuevos planetas antiguamente habitados por los Heechee y descubrir nuevas tecnologías. O quien sabe, quizás encontrar a un Heechee vivo. Pero también supone el peligro de un viaje arriesgado, en el que normalmente no hay regreso.

La humanidad lleva la curiosidad y la exploración en la sangre, porque la emoción del descubrimiento y la aventura compensa los riesgos. Aquello que se descubre trasciende a la persona y se deja en herencia a la humanidad. O al menos así piensan los que tienen alma de aventureros y viajan a Pórtico para trabajar como prospectores. Las probabilidades de regresar sano y salvo de un viaje en una nave Heechee no son muy altas, pero estos prospectores tienen una buena recompensa si regresan. Además del reconocimiento, cobran cantidades astronómicas (nunca mejor dicho) de dinero por descubrir nueva tecnología Heechee o nuevos emplazamientos, por lo que muchos humanos de la Tierra u otros lugares del Sistema están dispuestos a viajar a Pórtico (si pueden permitírselo) y vivir de "exploradores de lo desconocido”.

Como digo, es una premisa excelente porque en ella puede incluirse la aventura, la emoción por el descubrimiento científico, y también intereses humanos no tan elogiables como el afán de riquezas. Además se plantean unas condiciones en la Tierra bastante decadentes, con problemas energéticos y de alimentos, que justifica aún mejor la opción de ser prospector como medida desesperada, incluso con el riesgo que supone. Pero para mí lo más prometedor de una premisa como esta es la posibilidad de incluir tantas sorpresas y descubrimientos extraordinarios como viajes tienen programadas las naves Heechee. Algo así como cuando en Stargate: puerta a las estrellas (1994) y la serie que le siguió llamaban a una dirección sin saber lo que había al otro lado. ¿Cuántas aventuras vivirían los prospectores en esos mundos? Pues en este libro pocas.

 

Mucha psicología, poca aventura

Lo que me ha decepcionado un poco de esta premisa tan fantástica es que no se aprovechara un poco más para la aventura. No quiero decir que fuese como Star Trek, con decenas de descubrimientos nuevos y extraños en esos planetas desconocidos. Pero sí me hubiera gustado que hubiese ido un poco más en esa dirección. En cambio el argumento se centra más en la psicología del protagonista que en narrar aventuras espaciales. Y no es que eso sea necesariamente malo, pero “lo que te pide el cuerpo” si inventas una premisa como esa es mostrar como son esos mundos a los que viajan las naves Heechees de forma programada. En cambio casi todo lo que pasa, o está en la cabeza del protagonista, o ya pasó mucho tiempo atrás (y no cuenta como “acción” en el libro).

El argumento se narra alternativamente entre el presente y el pasado. En el presente, Robinette Broadhead (o simplemente Rob) asiste periódicamente a la consulta de psicólogo, que tiene la particularidad (puede que normal en ese futuro) de ser un ordenador.  Rob llama a ese ordenador Sigfrid (que recuerda a Sigmund Freud). En las terapias de psicoanálisis queda claro que hay algo del pasado que le atormenta, y aunque todo suene triste, algunas conversaciones me han hecho gracia, aunque no sé si sería esa la intención del escritor. Pero la historia del protagonista no es divertida en ningún momento.

Rob es un personaje en un estado psicológico inestable (el presente), y los capítulos alternativos de su pasado vienen a explicar el por qué de su situación. Así que en general, el protagonista es un desgraciado, por lo que no puedes sentir otra cosa que lástima por él durante toda la novela. Su estancia en Pórtico es una forma de justificar el origen de sus problemas psicológicos futuros, y aunque la novela está adornada con detalles e ideas interesantes (por ejemplo con anuncios o noticias ficticias de Pórtico), no deja de centrarse en las calamidades del pobre protagonista. Desde el principio, por los capítulos del presente dedicados a sus visitas al psicólogo virtual, sabes que no va a haber un final feliz. Así que en conjunto la desgracia continua y el amargo sabor de boca chafan un poco la emoción y la poca aventura que hay, que habrían animado un poco más la novela de haber sido más frecuentes.

 

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Gateway by Pickles14 (via Deviantart)

 

En resumen, la premisa está un poco desaprovechada para mi gusto, y podría haber dado lugar a algo más de aventura y a un argumento un poco más complejo. En cambio la acción de la novela podría resumirse en dos líneas, ya que en esencia trata sobre los desgraciados incidentes de un desdichado terrícola que lucha por superar su pasado en lo que, para otro tipo de novela, sería un paraíso llamado Pórtico. Aunque estos inconvenientes no me han quitado el interés mientras la leía, y es innegable tiene una calidad literaria no muy común en la ciencia ficción, además de estar rebosante de ideas interesantes. 

 

 

Valoración: 4/5

Más información: Pórtico | Frederik Pohl


Para más críticas de libros o cine de ciencia ficción visita la colección: Sobre la Ciencia Ficción

2 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

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