‘La guerra interminable’ [Joe Haldeman, 1974]

 

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Esta novela utiliza una de las ideas más inquietantes que nos ha dado la teoría de la Relatividad de Einstein para justificar una historia interesante. Eso es justo lo que le pido a la ciencia ficción, y esta novela no ha podido hacerlo mejor. ¿Cómo utilizar el hecho (anti-intuitivo, pero hecho al fin y al cabo) de que dos observadores que se mueven uno respecto a otro tienen cada uno “su propio tiempo”? El autor lo hace de una forma muy inteligente, utilizando la guerra como excusa.

En la ficción de ‘La guerra interminable’ los humanos hemos salido de la Tierra y hemos descubierto ciertos objetos en el Universo (los colapsares) que actúan como puertas estelares, trasladando las naves de forma casi instantánea entre dos puntos del espacio. Además, se ha desarrollado la tecnología que permite acercar la velocidad de las naves a la de la luz, acelerándolas a principio a pocas gravedades, y a más a medida que nos adentramos en el futuro. Al moverse a esas velocidades, los tripulantes sufren la dilatación temporal propia de la física relativista: para ellos pasan meses cuando para los terrestres respecto a los que se mueven han pasado años, a veces décadas o siglos. Todo eso no sería más que una curiosidad si no fuese crucial para el desarrollo mismo de la guerra que mantienen contra enemigos muy lejanos.

En esta novela bélica, el tiempo es un personaje más, tan importante para una guerra en el espacio como las bombas y los láseres. El problema que plantea la dilatación temporal es que las expectativas de un adversario sobre el nivel tecnológico del oponente en seguida quedan desfasadas. Pongamos que los terrestres ataquen a una civilización que se encuentre a años-luz de distancia. Para ello viajan a velocidades cercanas a la de la luz en el vacío, y hacen uso del colapsar de la novela. Al llegar al destino, puede que los oponentes alienígenas no estén tan desarrollados tecnológicamente, y la victoria sea fácil, tal y como ocurre en la novela al principio. Pero al regreso a la Tierra, habrá pasado en nuestro planeta (y en el de los alienígenas) mucho más tiempo del que han experimentado los soldados que partieron. Es como la clásica paradoja de los gemelos. De ahí que el siguiente ataque de los terrestres se produzca con una expectativa tecnológica del oponente por debajo de la real, incapaces de predecir la evolución tecnológica del adversario en los siglos que han trascurrido mientras los soldados terrestres viajaban. 

 

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‘Forever war cover’ (via Devianart)

 

Explotar consecuencias como estas del hecho de viajar a velocidades altas es original y desde luego lo mejor de la novela. Otra consecuencia, por ejemplo, de que los soldados estén vivos durante siglos (respecto al tiempo de la Tierra, no el propio) es que sus intereses bancarios han generado millones, y son ricos, justo como Fry en Futurama. Pero aparte de esa idea genial, no me ha acabado de convencer la novela en si. No he conectado para nada con el protagonista ni con la historia. El autor utiliza el horror de la guerra para crear una cierta conciencia antibelicista, pero será por la costumbre de ver ficción sobre el tema, que no me ha seducido. Además, el futuro ideado para la Tierra es un tanto desconcertante, ya que utiliza la homosexualidad “obligatoria” como forma de control de la superpoblación. Soy partidario de la ciencia ficción que sitúa al lector en una realidad alternativa, ya que a menudo ayuda a pensar sobre nuestra sociedad. Pero eso me ha resultado innecesario para el argumento, y no me ha hecho reflexionar en nada sobre la sociedad. O no he sabido leer bien las intenciones del autor respecto a esa idea, si es que tenía algunas.

En definitiva, no me ha convencido como otras obras de ciencia ficción bélicas, pero la idea de la dilatación temporal en el contexto de una guerra es muy interesante y el final tengo que reconocer que le ha hecho ganar algunos puntos.

 

Más información: Wikipedia (inglés)

5 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com:     Esta novela utiliza una de las ideas más inquietantes que nos ha dado la teoría de la Relatividad de Einstein para justificar una historia interesante. Eso es justo lo que le pido a la ciencia ficción, y esta novela no ha..…

  2. […] de las que he escrito en el blog (nótese la sutileza con la que hago autopropaganda), tenemos ‘La guerra interminable’ o ‘La vieja guardia’, donde utilizan la idea de un soldado que no solamente es entrenado […]

  3. […] – ‘La guerra interminable’ [Joe Haldeman, 1974] […]

  4. […] pesar de que no disfruté especialmente con la lectura La guerra interminable, decidí darle otra oportunidad a la trilogía leyendo esta segunda entrega. No me arrepiento del […]

  5. […] como en ‘El planeta de los simios’, o en algunas novelas que he comentado en este blog, como ‘La guerra interminable’, ‘Espacio revelación’ o ‘La voz de los muertos’ (y seguro que en muchas otras que no […]

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