La historia de Metal Gear Solid. Capítulo 16: Recuerdos familiares

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  Después de ser torturado e interrogado por Ocelot, encierran a Snake en una celda cerca de la sala de tortura. No está solo, le acompaña el cadáver del que parece ser el Jefe DARPA. Pero hay algo extraño, ese cuerpo parece llevar muerto mucho más tiempo que el pasado desde su anterior encuentro con el Jefe en las celdas, donde murió inesperadamente ante él. Snake sospecha que el coronel Campbell le oculta algo importante sobre la misión y la intención del grupo terrorista. Ahora se encuentra encerrado y busca una oportunidad para escapar y evitar la tortura.

 

CAPÍTULO 16

Recuerdos familiares

 

 

  Snake se comunica con Otacón via Codec:

 

SNAKE: Otacón, ¿te encuentras bien?

OTACON: Sí. Gracias al camuflaje óptico, sin duda.

SNAKE: Quiero pedirte un favor, te necesito.

OTACON: Esperaba que me lo pidieses. ¿Qué debería hacer?

SNAKE: Me han capturado. Estoy encerrado en esta celda.

OTACON: ¿Qué celda?

SNAKE: Cerca de una gran máquina de tortura.

OTACON: Ok, ya lo sé. Está cerca. Llegaré ahí enseguida.

SNAKE: Gracias.

 

  Corta la comunicación. El soldado de guardia continúa con su rutina de paseo y de estornudos, sin despegar la vista de Snake en ningún momento. Debe esperar a Otacón, pero será una espera larga, o más bien lo parecerá, en esas circunstancias en las que no puede hacer nada más que dar vueltas. Vuelve a llamar a Otacón.

 

SNAKE: Otacón.

OTACON: Me dirijo hacia tu posición. ¿Puedes tranquilizarte?

SNAKE: Estoy tranquilo, pero no sé como matar el tiempo.

OTACON: De acuerdo, estaré ahí en cuanto pueda.

Pero antes de volver a saber nada de Otacón, el soldado recibe una llamada.

SOLDADO: ¡Snake! Llegó el momento. Ocelot te llama.

 

  De nuevo llevado a la fuerza, Snake se encuentra atado a la máquina de tortura. Aún no está recuperado de la sesión anterior, pero de nuevo se somete al mismo proceso. Ocelot vuelve a explicarle la mecánica del interrogatorio, incluyendo alguna que otra batallita de guerra.

 

Captura_MGS_116

 

OCELOT: Yo he luchado en Afganistán, Mozambique, Eritrea y el Chad. Entre las guerrillas Mujahaddin, me conocían y temían como Shalashaska. Fui entrenado por la GRU rusa. No soy un gusano de la KGB. Para mí esto no es tortura, es un deporte.

SNAKE: Sois todos un montón de sádicos.

OCELOT: No me confundas con esos idiotas en uniforme. ¿Qué… empezamos ya?

 

  Snake se somete a la tortura igual que la primera vez, con ráfagas consecutivas de descargas eléctricas que parecen interminables, esforzándose por mantener la consciencia. En total resiste hasta cuatro sesiones de descarga.

 

OCELOT: Eres un tipo muy fuerte. Bien, creo que has tenido bastante. Vivimos en una época triste. Imperialismo, totalitarismo, perestroika… La Rusia del siglo XX tuvo muchos problemas, pero al menos tenía una ideología. Rusia hoy no tiene nada.

SNAKE: Se debaten entre la libertad y el orden. Y con ese tipo de lucha, ha nacido un nuevo espíritu de nacionalismo.

OCELOT: El jefe tiene un buen y poderoso amigo en el gobierno ruso. Actualmente ese hombre es el jefe de la Spetsnaz. Y ha aceptado adquirir este nuevo sistema de armas nucleares. El Hind fue solo una entrega inicial.

SNAKE: O sea, ¿estás ahí por dinero?

OCELOT: No necesito dinero. Quiero que Rusia renazca… Para liderar un nuevo orden mundial.

 

Captura_MGS_117

 

  Arrastran de nuevo a Snake a las celdas, ya que apenas tiene fuerzas para estar de pie. Despierta mucho después, en el mismo lugar, aún con el cadáver del jefe DARPA descomponiéndose a su lado. Llama Campbell por el Codec.

 

CAMPBELL: ¿Está bien Snake?

SNAKE: Sí… nada de qué informar.

NAOMI: Snake, ¿hay algo que pueda hacer?

SNAKE: Sí, me duele el brazo.

NAOMI: …Pobre Snake. Incrementaré el nivel de analgésicos en su sangre.

SNAKE: Bien, pero no me meta más bencedrina. Esa mierda me pone frenético.

NAOMI: Supongo que no te sientes tan mal entonces.

 

  Snake comienza a notar un efecto analgésico en el brazo.

 

NAOMI: ¿Cómo te sientes Snake? ¿Un poco mejor?

SNAKE: ¿Cómo lo has hecho?

NAOMI: He estimulado las fibras musculares con la nanomáquina. Y eso es casi todo lo que puedo hacer por ti.

SNAKE: Naomi, por favor háblame. Dime algo que me haga olvidar este dolor.

NAOMI: ¿Qué puedo decir?

SNAKE: Lo que sea.

NAOMI: Yo… no soy muy habladora.

SNAKE: Por favor. Háblame de ti misma.

NAOMI: ¿De mí?, eso será difícil.

SNAKE: De tu familia.

NAOMI: …No es un tema que me divierta.

SNAKE: Yo no tengo familia. Bueno espera, hubo un hombre que dijo que era mi padre…

NAOMI: ¿Y dónde está?

SNAKE: Murió… y yo lo maté.

CAMPBELL: Big Boss.

NAOMI: ¿¡Qué!?¡¡Big Boss!! No lo sabía.

CAMPBELL: Tú no podías saberlo. Ocurrió en Zanzibar hace ya seis años. Solo Snake y yo sabemos la verdad auténtica de lo que ocurrió allí.

NAOMI: ¿Es… es cierto? ¿Era Big Boss de verdad tu padre?

SNAKE: Eso es lo que dijo… y eso es todo lo que sé.

NAOMI: ¿Y sabiéndolo tuviste el valor de matarle?

SNAKE: Sí.

NAOMI: ¿Cómo?

SNAKE: Él lo deseaba. Además, algunos necesitamos matar…

NAOMI: ¡Es un parricidio!

SNAKE: Sí. Ese era el trauma al que se refería Mantis. El trauma que ambos compartimos.

NAOMI: ¿Y por eso dejaste FOX-HOUND?

SNAKE: Mejor digamos que necesitaba estar solo un tiempo. Y Alaska era el lugar perfecto.

NAOMI:…Snake. Yo no tuve tampoco una familia. Solo un hermano mayor que me envió al colegio. Ni siquiera teníamos vínculos de sangre, y era mucho mayor que yo.

SNAKE: ¿Y dónde está ahora?

NAOMI: …Está muerto…

SNAKE: Lo siento…

NAOMI: Snake… ¿hay alguna mujer en tu vida?

SNAKE: Cuando has estado en tantas guerra como yo, es difícil confiar en nadie.

NAOMI: ¿Amigos?

SNAKE: Roy Campbell.

CAMPBELL: Ha ha… ¿Eh? ¿Sigues llamándome amigo?

NAOMI: ¿Sólo él?

SNAKE: No, tenía otro amigo… Frank Jaeger.

NAOMI: ¿¡Eh!?

CAMPBELL: El teniente más fiel a Big Boss, y el único miembro de FOX-HOUND que haya recibido el nombre clave de “Fox”, Gray Fox.

NAOMI: …

SNAKE: Yo aprendí mucho de él.

NAOMI: Pero… ¡quisisteis mataros el uno al otro!

SNAKE: Sí, es cierto. Lo recuerdo… en Zanzíbar. Pero no fue nada personal… Éramos solo profesionales en bandos opuestos, nada más.

NAOMI: ¿Y sigues llamándole un amigo?

SNAKE: Cuesta creerlo, ¿eh? La guerra no debería matar la amistad.

NAOMI: Es una locura.

SNAKE: Le conocí en el campo de batalla. Había caído prisionero en Outer Heaven. Pero a mí no me parecía un prisionero. Siempre se mostraba frío y preciso. Yo solo era un novato y él me enseñó el oficio.

NAOMI: ¿Y le conocías bien?

SNAKE: No. Nunca hablamos de nuestra vida personal. Era una norma no escrita. Cuando volví a verlo en el campo de batalla, ya éramos enemigos. Luchábamos sin armas en un campo de minas. Sé que a muchos les puede parecer extraño. Éramos solo dos soldados cumpliendo órdenes. Era como un deporte.

NAOMI: ¡Los hombres y sus juegos! ¡Sois animales salvajes!

SNAKE: Tienes razón, somos animales.

NAOMI: Y si erais amigos, ¿entonces cómo explicarías la actitud del Ninja?

SNAKE: No lo sé.

NAOMI: Son tus genes, ellos son los que te predisponen a la violencia.

SNAKE: Veo que te gusta hablar de genes, Naomi. ¿Por qué te metiste en todo esto de la investigación genética?

NAOMI: Nunca supe quienes eran mis padres ni tampoco qué aspecto tenían. Supongo que me metí en genética porque quería descubrir por qué soy como soy.

SNAKE: ¿Y estudiaste sobre el ADN?

NAOMI: Sí. Pensé que si estudiaba mi estructura genética, sabría quién era realmente. Pensaba que analizando la información genética de una persona, se podrían desvelar los puntos negros de la memoria.

SNAKE: ¿Almacena memoria el ADN?

NAOMI: No estoy segura. Pero sabemos que el destino genético de una persona lo determina la secuencia de las cuatro bases en su ADN.

SNAKE: ¿Y cuál será mi destino? Tú conoces mi secuencia de ADN, ¿no?

NAOMI: ¿Tú destino? Lo siento… no tengo ni idea.

SNAKE: Claro que no. Tú eres un científico, no una pitonisa.

NAOMI: …

 

 

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En la conversación entre Naomi y Snake, al principio, Snake dice que le duele el brazo, y Naomi que haría algo que le eliminaría el dolor. He eliminado una parte de la conversación para mantener la coherencia con la novelización del juego, porque es un momento en el que se produce el efecto de “romper la cuarta pared” como sucedió en la batalla contra Mantis. La conversación completa es así:

 

NAOMI: Supongo que no te sientes tan mal entonces.

NAOMI: Snake, ponte el controlador pegado al brazo.

SNAKE: ¿Qué?

NAOMI: Tranquilo. Te sentirás mejor.

SNAKE: ¿Eh?

NAOMI: Ok, allá voy.

 

  (La vibración del mando se pone en marcha, produciendo un masaje real al jugador)

 

SNAKE: Ohh

NAOMI: ¿Cómo te sientes Snake? ¿Un poco mejor?

 

Como comenté la última vez, seguro que el lector comprende que aunque quiera que la historia sea lo más fiel posible al juego, en estos casos tengo que hacer excepciones, si quiero que se lea como una “novela”.

 


Para otros capítulos de esta historia visita la página Metal Gear Solid

Para la descripción de los personajes visita la entrada Metal Gear Solid [1998, PSX]

Para otros juegos visita la colección Historia del Metal Gear

3 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

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