Sobre el uso de “lo natural” en publicidad alimentaria

 

Seguro que a muchos os suenan los eslóganes en publicidad alimentaria del tipo: “más natural”, o “100% natural”, o “lo natural es más sano”. No existiría este uso generalizado del término “natural” en tantos anuncios de productos alimenticios si no funcionara para vender más. Y si funciona creo que es por dos motivos:

Primero, porque existe una aversión contra los alimentos producidos de manera industrializada, y la idea de que lo que se obtiene de la naturaleza sin “tratar” es siempre mejor en comparación, o como se suele decir, más natural. Este primer punto también tiene la desagradable consecuencia de convertirse en una bola de nieve que crece inevitablemente: cuanto más se oiga en publicidad (y el los medios en general) que lo natural es mejor que lo artificial, más parecerá una verdad incuestionable. Con el tiempo, parecerá que “natural” y “saludable” son sinónimos, si es que no se lo parece ya a mucha gente.

Esos tratamientos, por llamarlos de alguna forma, que se aplican a los alimentos (entre la recolección de una fruta, por ejemplo, y su venta en el supermercado) parece que hacen perder al producto la naturalidad, y como consecuencia muchos creen que también la salubridad original. 

 

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“¡Eureka!… Este es el sabor ‘natural’ que estaba buscando” [Fuente]

 


Segundo, porque aparte de ser mucho menos natural coger una fruta de un supermercado que cogerla del árbol, existe un desconocimiento general de toda la ciencia implicada detrás del proceso que lleva a la fruta del árbol al estante del supermercado. La ignorancia en temas científicos produce miedo, y el miedo produce desconfianza. La solución a este trinomio (ignorancia – miedo – desconfianza) podría radicar en solucionar la desconfianza. Pero, ¿porqué pedir confianza ciega cuando existen buenas razones para los tratamientos que hace la industria de los alimentos (o en particular, de los químicos usados en los alimentos)? Entendería la confianza ciega (o fe, si se prefiere), en otras cuestiones, pero tratándose de ciencia no es necesario. Por lo tanto la solución más lógica (aunque también la más ambiciosa) es ir a la raíz del trinomio anterior: el desconocimiento científico. Esa aversión a la parte científica del tratamiento de un alimento, que a menudo es aversión en particular a todo lo químico, se puede resumir de forma muy adecuada en una palabra: quimiofobia

 

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“La química” a un lado y “lo natural” a otro [Fuente]

 

Pongamos como ejemplo el anuncio de cierto pan de molde al que no quiero hacer publicidad gratis, pero cuya marca se parece al nombre del cervatillo aquel de Disney que se quedó huérfano. La imagen de arriba es una captura de uno de sus anuncios. No podría quedar más clara la distinción de “lo químico” y “lo natural”. A un lado del “ring” tenemos la Química: misteriosos líquidos de colores llamativos sobre una fría mesa metálica de laboratorio y con matraces encima. ¡Ah!, y los malditos ‘Números E’, que no se nos olvide lo extraños que son, dignos de la desconfianza que mencionaba antes. Al otro lado del “ring” están los productos naturales: la levadura, el aceite, la harina…, sobre una cálida y hogareña mesa de cocina con un “Todo natural” bien bonito debajo. Del anuncio parece poderse deducir (erróneamente por supuesto) dos cosas:

Una, que los aditivos, colorantes y conservantes con “nombres raros” no son convenientes, son poco saludables, o incluso peligrosos. Si no, ¿por qué habría que elegir entre eso y otra cosa? Nada más lejos de la realidad. El miedo a los aditivos está injustificado, ya que existen controles sobre su uso, como es lógico. Para saber más sobre el tema, recomiendo leer la entrada de Naukas: “Sin conservantes ni colorantes… ¿Por qué no?”. La otra deducción (ilógica) del anuncio anterior es que lo natural es mejor. Es evidente que casi cualquier cosa natural, sin un tratamiento adecuado (más o menos complejo, eso no importa, puede que solo sea aplicar calor) puede ser menos saludable. Desafío a cualquiera que no esté de acuerdo a que vaya al primer campo que tenga cerca y se coma la primera baya que encuentre, o mastique la primera planta que pille.

Además, para colmo, no hay un solo producto en la parte del “todo natural” que no haya sufrido algún proceso químico. Entonces, ¿qué es lo natural? ¿En qué momento un alimento se adultera lo suficiente para dejar de ser lo que muchos llaman “natural”?

 

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“Es el cereal natural que pediste. Sin aditivos, ni conservantes, ni colorantes” [Fuente]

 

Yo no tengo respuesta a la pregunta anterior, pero en la definición popular de “natural” es donde podemos buscarla. De momento, definamos la idea popular de “natural” como lo que se encuentra en un estado igual al que ofrece la naturaleza, es decir, tal y como es sin que la mano del hombre haya intervenido en absoluto. Es una definición muy extremista, puesto que si cualquier tratamiento hace que algo deje de ser natural, entonces no consideraríamos naturales ni el aceite de oliva, ni la harina, ni la levadura que aparecen en el anuncio de antes. Tampoco consideraríamos natural ni las mandarinas, ni el maíz, ni las vacas, ni cualquier otro animal o planta que haya sido genéticamente adulterado por la mano del hombre desde hace miles de años. Estos últimos alimentos también son transgénicos, aunque no se hayan hecho en un laboratorio.

Como por lo visto todas esas cosas sí se consideran naturales, habrá que hacer la definición un poco más flexible. Pero ahí está el problema, ¿dónde colocar la línea? ¿Depende del número de procesos que sufre un alimento, o solo de la complejidad de estos? En la elaboración del pan de molde hay muchísimos procesos químicos, y aún así el anunciante lo sigue considerando 100% natural. Me rindo. Definitivamente no sé qué significa para la gente que algo sea natural. Si hubiera más cultura científica, en particular una mejor comprensión de la química, además de no haber tanta quimiofobia, se empezarían a entender los procesos químicos como naturales y los naturales como químicos. ¡Todo es química! Cuando se vende algo como natural, solo se alimenta la idea de que cualquier cosa “química”, que son todas las cosas, es algo de lo que más vale alejarse. Yo invito al lector a todo lo contrario, a que se acerque a la química como antídoto contra el miedo y la desconfianza que tanto les gusta inculcar a algunos anunciantes de alimentos.

 

4 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com:   Seguro que a muchos os suenan los eslóganes en publicidad alimentaria del tipo: “más natural”, o “100% natural”, o “lo natural es más sano”. No existiría este uso generalizado del término “natural” en tantos anuncios de pro…..

  2. Emmanuel · · Responder

    Muy buena nota!!

  3. […] – Sobre el uso de "lo natural" en publicidad alimentaria  […]

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