Sobre el niño Colton y su ‘trippy’ al Cielo

 

Hace unos días, una de las entrevistas del trío periodístico de ‘La Contra’ (en particular era de Víctor Amela, al que de veras sigo y admiro mucho por sus críticas televisivas) creó más revuelo en internet de lo habitual. Parece que la gente está más sensibilizada con el tema de la religión que con la difusión correcta de la ciencia, otra cuestión que también suele traer polémica en la contraportada de ‘La Vanguardia’. El entrevistado en este caso fue Colton Burpo, un niño de 13 años que aunque lo intentase no podría estar más adoctrinado en el dogma cristiano (el mismo que sus padres, ¡qué casualidad!). Dijo experimentar una visita al Cielo de ida y vuelta cuando tenía 4 años y le operaban de peritonitis.

 

Colton

Colton Burpo | lavanguardia.com

 

Curiosamente el niño vio el Cielo (así con mayúsculas) tal y como se lo enseñaron en la iglesia, con los personajes que él conocía de la Biblia. ¡Qué productivo para la ciencia hubiera sido que nombrara algún alma, una sola, de alguien que no conociera él antes! Y no me refiero a familiares que sus padres reconocieran en cuanto el niño empezara a describirlos vagamente (como cuando un médium contacta con un familiar fallecido, siendo tú sin saberlo quien le da la información). Me refiero a alguien completamente desconocido para todos, que quizás muriera en ese mismo hospital, por ejemplo. Alguien que le contara quién era y cómo murió, con todo lujo de detalles. Pero no, eso nunca pasa. Vio lo de siempre, lo que estaba ya en su cabeza: Jesús como en los cuadros del renacimiento, Dios con barba (el día que le de por afeitarse la lía parda), ángeles…

Ante esta (nada sorprendente) consecuencia del adoctrinamiento religioso de un inocente niño de 4 años, lo lógico es que los adultos no le dieran mayor importancia. Pero como sus padres (se supone que adultos) son también víctimas del mismo adoctrinamiento (el que recibieron a su vez de sus padres, y estos de los suyos, etc.) le dan a la experiencia alucinatoria del niño todo el crédito del mundo. Y no solo ellos se la dan. También han publicado un libro con esta historia del que han vendido 9 millones de ejemplares (parece que las alucinaciones operatorias infantiles cotizan alto).

 

Todos es cuestión de fe, pero cuando hay pruebas siempre son bien recibidas

No quiero entrar en discutir el criterio de ‘La Contra’ para la elección de los entrevistados, o si hay algo éticamente reprochable en dar voz a una lucrativa fantasía infantil. Ya me pregunté una vez sobre ese hipotético filtro, y aún sigo sin respuesta. Lo que quiero es destacar la profunda ironía que supone defender la creencia sin pruebas (lo que es básicamente la fe) y al mismo tiempo agarrarse a cualquier clavo ardiendo como prueba (para colmo testimonial) de tus creencias que no necesitaban pruebas

Me recuerda a la historia de la Sábana Santa. En principio la creencia en Jesucristo es una cuestión de fe: no importa si hay pruebas o no. Pero en cuanto se supo de la existencia de la supuesta mortaja del Señor, se defendió como prueba sagrada de su existencia. Si luego se prueba que no es auténtica, se regresa al punto de partida (de que la fe no necesita pruebas) y aquí no ha pasado nada. Lo mismo sucede con el conocimiento cosmológico. Cuando se creía que el tiempo podía no haber tenido un comienzo, no parecía haber lugar para Dios. En cambio, a la vista de que la cosmología moderna incluye un comienzo para el Universo (el Big Bang), y en definitiva para el tiempo, eso supone una prueba de los más conveniente para incluir a Dios en la ecuación. Pero, ¿acaso importaba algo el descubrimiento del Big Bang para la creencia en Dios? Cualquier “prueba” que justifique las creencias de uno mismo normalmente es bien recibida. No importa la clase de prueba que sea, ni su calidad, ni su procedencia, ni si ha sido contrastada, etc. Lo importante en la fe es creer. 

Por lo tanto, en una creencia basada el la fe, las pruebas deberían ser irrelevantes en cualquier caso. Si alguien tuviera una alucinación semejante a la de Colton en la que Buda, o Alá, o Neptuno, o Thor se le mostrara diciendo que él es el verdadero Dios, los que creen en la validez del testimonio de Colton como una prueba del Cielo deberían poner este otro hipotético testimonio al mismo nivel de validez. No lo harían. Dirían que la prueba testimonial no es suficiente para creer en Thor, o Apolo, o cualquier otro Dios. La fe no necesita pruebas, pero todo el mundo valora su importancia. Incluso el Papa de Roma mira antes de cruzar la calle a ver si viene un coche. Defender la creencia sin pruebas y al mismo tiempo valorar la importancia de las mismas (a conveniencia de las creencia previas) es contradictorio, como se muestra en este divertido gag. 

 

 

One comment

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com:   Hace unos días, una de las entrevistas del trío periodístico de ‘La Contra’ (en particular era de Víctor Amela, al que de veras sigo y admiro mucho por sus críticas televisivas) creó más revuelo en internet de lo habitual. …..

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