‘Todo oscuro, sin estrellas’ [Stephen King, 2010]

 

Todo_oscuro_sin_estrellas

 

Tengo un recuerdo muy agradable de los geniales cuatro relatos de Stephen King de su colección Las cuatro estaciones (casi todos llevados al cine, por cierto), así que mi expectativa respecto a esta otra colección de relatos era bastante buena. Yo no soy un crítico literario ilustrado que sepa distinguir estilos más allá de lo evidente, pero de Stephen King siempre reconozco uno (que se repite bastante) entre lo explícitamente cruel y visceral y lo profundamente emocional (con personajes que llevan la “procesión por dentro” como se suele decir). A veces se recrea mucho en las imágenes desagradables, pero reconozco que me gusta como trata las emociones de los personajes y sus dilemas internos.

Los cuatro relatos de Todo oscuro, sin estrellas son independientes, pero tienen algunos aspectos en común, relacionado sobretodo con estos “dilemas internos” de los que hablaba. En las cuatro historias, los protagonistas viven o presencian situaciones desagradables que les llevan a comportarse como si en ellos convivieran dos personalidades distintas. A menudo Stephen King hace que los protagonistas hablen con ellos mismos, y sus voces interiores acaban siendo discusiones entre esas dos partes tan distintas de la propia persona. Uno nunca sabe cómo se comportaría en según qué situaciones. Puede que en esas situaciones surja una parte de nosotros que no creíamos que existiera, totalmente opuesta a lo que solemos ser, o a lo que solemos mostrar a los demás. A parte de esta especie de trastorno bipolar que presentan los protagonistas, y de las situaciones desagradables que viven (con ellos de víctimas o no), hay poco más en común en las cuatro historias.

 

1922

En “1922”, el primer relato, un hombre cuenta en primera persona su confesión del asesinato de su esposa. Con todo lujo de detalles, y a veces incluso con humor (negro, claro), explica cómo ideó matarla y usó a su hijo adolescente como cómplice. Un acto que para él sería horrible no lo es tanto para su “otro yo”, un concepto de doble personalidad que como he dicho antes, es común en los cuatro relatos.

Toda la historia sucede en los Estados Unidos de América de los años 20 (como se deduce del título), en las clásicas granjas que ha veces se ven en las películas, tan apartadas unas de otras, y rodeadas por dorados campos de maíz. Yo nunca he estado en esos lugares, ni mucho menos en ese tiempo, pero me lo imaginaba a la perfección mientras leía el relato. Puede que parte del mérito se lo lleve que casi todo el cine o la televisión que consumo se produce allí, y eso a la larga me hace conocedor de la cultura americana incluso sin pretenderlo. Pero tampoco le quiero quitar el mérito al autor de recrear ese ambiente algo decadente y atrasado, como se dice aquí “de pueblo”, en el que la religión y el “lo que piensan los demás” se convierten en lo más importante de la vida de la gente. 

Es un relato en general bastante intenso, del que se puede extraer la moraleja de que todo lo que hagas te pasara factura tarde o temprano. Y no se trata necesariamente del karma, esa idea según la cual a los que hacen cosas buenas les pasan cosas buenas, y viceversa. Es una cuestión mucho más terrenal. Si comentes un crimen, puede que las consecuencias sean peores que el propio crimen. Y sobretodo, debes aprender a convivir con él, sin paranoias ni cargos de conciencia, como le sucede al protagonista del relato. No estaría mal que llevaran esta historia al cine, porque la verdad es que mantiene el interés bastante hasta el final. 

 

Camionero grande

Este segundo relato es el que me ha parecido más brutal, y a veces hasta desagradable, algo que puede que les guste a muchos fans de King, pero a mí no tanto. Tess es una escritora que va de aquí para allá en su coche dando conferencias, pero en uno de sus viajes, se le revienta una rueda. Por “suerte”, un camionero (grande) la ayuda, hasta que decide que también la va a violar. Stephen King no escatima en los detalles que, por hacer una lectura positiva, sirven para que cualquiera que no haya pasado por algo así se imagine lo horrible que debe ser.

Por suerte (esta vez sin comillas), Tess logra escapar de su violador, y de ser asesinada. Al ser una conocida escritora, duda en denunciar el suceso por vergüenza. Pero aquí es donde aparece su otra personalidad, esa otra parte de ella que no sabía que existía. Aquella parte de ella que quiere saber quién es el violador, donde vive, y si tenía algún compinche. Y poco a poco se va alimentando el odio de esa otra Tess, la que quiere venganza. Para saber si logra esa venganza, tendréis que leerlos el relato.

 

Una extensión justa

Esta historia es la más corta, y la verdad es que no me ha gustado mucho. Tiene más valor por lo que sugiere que por lo que acaba siendo. Un hombre, con cáncer terminal, conoce a una persona un tanto extraña que se hace llamar Alobid. Este hombre tiene un puesto en una apartada carretera en el aeropuerto, pero no vende nada convencional, si no que vende “extensiones”. No es que sea peluquero, son extensiones para lo que sea, de dinero, de salud, de vida… Puede que no lo hayáis notado, pero su nombre (Alobid) es un anagrama de Diablo.

Así que el protagonista acepta los “servicios” del que parece ser satanás. Como suele ocurrir en los tratos con el diablo, siempre hay alguna horrible consecuencia. En ocasiones esas consecuencias las sufren los propios beneficiarios del trato, pero en este caso es otra persona, conocida del hombre enfermo, quien cargará en adelante con una mala suerte horrible. Aquel conocido al que siempre le había sonreído la suerte, por lo que el protagonista le envidiaba, ahora cae en la desdicha, y nuestro protagonista cura milagrosamente de su cáncer. El relato evoluciona mostrando, año tras año, como el protagonista asciende en su calidad de vida mientras el compañero, como dos pesas en una balanza, cae en un pozo cada vez más profundo.

Me hizo gracia que mientras se cuentan las historias del protagonista y su compañero caído en desgracia a través de los años, también se incluyan eventos reales, como la muerte de Michael Jackson, entre otros, como si el Diablo hubiera tenido algo que ver en ellos. Aunque esta bastante entretenida mientras dura, me pareció un poco corta, y me quedé con ganas de más.  

 

Un buen matrimonio

Este último relato es el que más me ha gustado, junto con el primero. Me gusta la idea que explora en este caso. En cierta manera, volvemos al punto en común al que me refería al principio: cualquiera puede tener otro “yo” oculto, que no mostramos a los demás, o que no sabíamos que existiera y aparece en momentos excepcionales. ¿Puedes llegar a conocer completamente a alguien? ¿Acaso no mostramos todos una personalidad fabricada hacia ciertas personas?

En “Un buen matrimonio”, una mujer descubre que su marido ha podido ser un asesino y violador durante años, sin que ella lo supiera. Lo que enseña King en este caso es una forma de hacer que esto, tan increíble, puede ser cierto. Que dos personas lleven viviendo juntas durante años, y en cambio existan secretos que ninguno conoce del otro. Y por la forma en la que está escrito, resulta convincente. yo también creo que alguien como el marido podría ocultar ese otro “yo” asesino, si con ellos mantuviera el status quo  de su actual matrimonio. Y lo que puede resultar más llamativo, también lo veo plausible: que la mujer, aún conociendo la personalidad psicópata de su marido, decido no hacerlo público. ¿Quién creería que durante años, ella no sabía nada de las actividades de su marido?

Un relato realmente interesante y de da qué pensar sobre cómo nos comportamos con los demás (o los demás con nosotros) y como somos realmente.   

 

Aunque los cuatro relatos puedan sonar a los típicos de Stephen King (que un poco sí lo son), se disfrutan como si fueran los primeros. Hay fórmulas que repite a menudo, como los soliloquios de los protagonistas, o las escenas explícitamente desagradables, pero si te gusta el género y el autor, estas historias no defraudan. Ahora solo hay que esperar a que las lleven al cine o a la TV (es rara la novela o relato de S. King que no versionan). Si tuviera que apostar por alguna, sería por 1922, pero cualquiera de las otras también sería interesante.  

 

 

Más información:

– Sobre el libro: Web Oficial

– Sobre Stephen King: Web Oficial | Wikipedia

3 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com:     Tengo un recuerdo muy agradable de los geniales cuatro relatos de Stephen King de su colección Las cuatro estaciones (casi todos llevados al cine, por cierto), así que mi expectativa respecto a esta otra colección de rela…..

  2. Que buena pinta tienen, no??? Gracias por la recomendación!!

  3. […] – ‘Todo oscuro, sin estrellas’ [Stephen King, 2010] […]

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