‘Un guijarro en el cielo’ [Asimov, 1950]

 

Trilogia_imperio

 


Sinopsis

 

A mediados del s. XX, un accidente en un centro de investigaciones nucleares transporta a un humilde sastre de Chicago, Joseph Schwartz, miles de años en el futuro. Mientras paseaba tranquilamente por la calle, entre un paso y el siguiente, deja toda su vida tal y como la conocía atrás para aparecer en un mundo completamente extraño para él.

La Tierra del futuro es tan solo un planeta más de los muchos habitados y controlados por el Imperio Galáctico. Pero según el dogmatismo religioso del Consejo de Ancianos, la Tierra es el hogar de la nacimiento de la humanidad, una idea que entra en conflicto con el Imperio, no conocedor de se transcendental lugar de origen, miles de años atrás.



Comentarios

 

Aunque haya elegido una portada de la Trilogía del Imperio como imagen para ilustrar el post, esta novela es únicamente una de las tres que forman la trilogía. En particular es la última de las tres si pensamos en la cronología de la historia, pero fue la primera en ser publicada. De hecho, fue la primera novela de Asimov, si es que Wikipedia no me ha vuelto a engañar. Esta Trilogía del Imperio pertenece al mismo universo que el de La Fundación, también comentada en este blog. En aquella trilogía, el Imperio dominaba todos los rincones habitados de la galaxia, al menos al principio, antes de verse amenazado por La Fundación. En esta, se supone que nos encontramos en un periodo anterior a La Fundación.

 

Lo “nuclear” es siempre un buen recurso para las excepciones milagrosas

O al menos, en la mayor parte de la novela, nos encontramos en ese futuro. Al principio, todo comienza en un contexto familiar para el lector: una gran ciudad de Estados Unidos de los años 50 (para nosotros el pasado, pero cuando la escribió Asimov era el más cotidiano presente). Hay que entender que por aquella época, todo lo relacionado con la energía nuclear o la radioactividad tenía una connotación misteriosa y sobretodo peligrosa para la humanidad (y seguramente aún la sigua teniendo), más considerando la guerra reciente que acabó con la devastadora fuerza de una bomba atómica. Para introducir el extraordinario suceso que da lugar a la historia (recordad que en el ciencia ficción siempre hace falta alguna excepción milagrosa) se hace uso de esta “misteriosa” energía nuclear. Probablemente hoy día ya no se use tanto la radioactividad o la energía nuclear como justificación. Es muy ilustrativo el ejemplo del nuevo Spiderman (de Sam Raimi) que obtiene sus poderes de una araña modificada genéticamente, cuando en el cómic original la culpa la tenía la radioactividad. En la novela, los experimentos en un laboratorio de física nuclear son los culpables de un incidente, que transporta a un único individuo (un transeúnte) instantáneamente al futuro. No se hace mención a la relación entre el estudio de la física nuclear y los viajes en el tiempo. Forma parte del “misterio de lo nuclear” al que me refería antes.

 

¿Metáfora sobre el holocausto nazi?

Lo que consigue Asimov con este comienzo (y en particular con ese protagonista) es, a mi parecer, poder establecer una relación entre los futuros problemas de la Tierra y el Imperio Galáctico con los problemas sociales de nuestro mundo (o de su mundo de los años 50). No suelo ser muy bueno identificando esta clase de metáforas, pero creo que hay un punto de encuentro entre los dos mundos (el futuro imaginado y el real) que he entendido.

Por un lado está el protagonista, Joseph Schwartz, un ciudadano americano con raíces europeas (como el propio Asimov). En ocasiones hace referencia a la guerra, y su sentimiento de no “estar como en casa” por partida doble: primero como inmigrante en Estados Unidos, y luego en la Tierra del futuro. Por otro lado, en el futuro de la novela, los habitantes de la Tierra son tratados por el resto del Imperio de forma racista, como gente de segunda, un trato que recuerda a la persecución de los judíos en la Segunda Guerra Mundial. En esto si está muy claro, y creo que Asimov se esfuerza para que las expresiones y los tratos contra los terrestres recuerden al fascismo. La ciencia ficción, aunque muchas veces esté ambientada en lugares fantástico o tiempos remotos, puede servir para mostrar y reflexionar sobre algo que fue muy real, como en este caso el holocausto.

 

De la ciencia al mito

Sabemos que en nuestra historia, aunque haya tenido sus más y sus menos, la humanidad ha ido progresando. Muchas de las cosas que antes formaban parte de las creencias, la fe o las supersticiones ahora tiene cabida en un entendimiento más racional del mundo. Se puede decir que, por suerte, se han sustituido muchos mitos y dogmas por una clase de conocimiento algo más fiable, el que se obtiene con el método científico. Una sociedad sin conocimiento científico corre el riesgo de aprender “verdades” científicas de forma dogmática, como se aprendían aquellos mitos a los que me refería. En ese caso, puede que esas verdades sean ciertas, pero se estarán aprendiendo de la forma equivocada.

En el futuro de la Tierra que aparece en la novela, el Consejo de Ancianos está en lo cierto: la Tierra es el origen de la humanidad. Pero ese es un conocimiento heredado y transmitido religiosamente. También es un conocimiento que se defiende religiosamente. No es la primera vez que Asimov trata este tema, el de una ciencia que se vuelve dogmática, porque es el conocimiento científico el que se transmite, pero no la forma de obtenerlo. El ejemplo más notable (para mí, y hasta el momento) es el uso que hace de esa ciencia dogmática en la Trilogía de la Fundación, en el que los anuncios de Hari Seldon parecen más vaticinios religiosos que predicciones científicas, a los ojos de los habitantes del futuro.

 

El origen de la humanidad y el método científico

Uno de los personajes principales, Arvardan, es un arqueólogo que cree que el origen de la humidad podría ser la Tierra. Esa es un idea no aceptada en el Imperio, y menos considerando a los terrestres como “inferiores”. Me gusta que en la ciencia ficción no solo se mencionen conceptos científicos (o que suenen como tales) si no que también se muestre el procedimiento o la forma de pensar científicamente.

Por ejemplo, Asimov se inventa una teoría ampliamente aceptada en ese futuro para el origen de la humanidad: la teoría de la fisión. Según esta teoría, los humanos habrían aparecido independientemente en los planetas del Imperio, excepto algunos que se colonizarían en el futuro. Según esa teoría, no habría un único planeta donde se originó la humanidad. El hecho de que en algunos planetas exista la capacidad para los viajes espaciales apoya esa teoría.

Por otro lado está la teoría mantenida por Arvardan: La Teoría de la irradiación. Según esta teoría, todos los humanos tienen un origen en la Tierra, en una civilización mas avanzada de la que existe en ese momento. El problema es que la Tierra es un planeta con zonas radioactivas, en la que no parece haber podido albergar vida en el pasado. La hipótesis de Arvardan es que la radioactividad de la Tierra no siempre fue la misma, y que su origen es artificial. Es de suponer que nosotros, en su pasado, provocamos ese estado radioactivo de la Tierra.

Como se ve, lo importante no es lo fantásticas o absurdas que sean las teorías, si no las reflexiones sobre las mismas, las pruebas, la experimentación, y la aplicación del método científico. Sobretodo, que Arvardan tenga o no razón sobre el origen de la humanidad no depende del dogmatismo heredado de los Ancianos, que accidentalmente es correcto. Depende de su capacidad de investigar y poner a prueba su teoría. De eso trata la ciencia. 

 

La eutanasia como control de la población

Esta idea viene repitiéndose mucho en mis comentarios a la ciencia ficción en este blog. A veces de manos de Star Trek, otras del propio Asimov, de alguna película. En resumen, es la idea de que en un futuro, los problemas de superpoblación y falta de recursos, lleven a los humanos a “sacrificar” a los más ancianos por el bien del resto. hay muchas variantes, como en La fuga de Logan en el que lo hacían por pura tradición, como una religión; o también en el relato El conflicto evitable de Asimov, en el que las máquinas controlan los recursos humanos. 

En esta novela existe una edad límite, los 60 años. A partir de esa edad, las personas son “eliminadas”. Se presenta el caso de una familia en el que uno de los miembros supera esa edad, pero al que tiene escondido. El propio Schwartz tiene 62, lo que añade más suspense a la novela, ya que corre el riesgo de que le apliquen la eutanasia como al resto de ciudadanos.

 

Como podéis comprobar, y ya sabrán los que me hayan leído otras críticas, no suelo dar mis opiniones sobre la literatura en si desde un punto de vista muy técnico. Me gusta la ciencia ficción por las ideas que aparecen y es básicamente eso lo que comento. Probablemente en la calidad literaria, la obra de Asimov podría ser mejor, o quizás no, porque como digo, no soy crítico literario. Lo que sí opino es que hay un buen montón de ideas interesantes sobre ciencia, más de las que he comentado aquí, y que son la clase de “caramelos” que me gusta encontrarme cuando leo ciencia ficción. Además les saca un buen partido, y todas son bastante coherentes con el contexto general. En definitiva, un libro que he disfrutado mucho por esos pequeños detalles que le dan más profundidad a la historia, y sobretodo que me hacen reflexionar sobre la ciencia y la ciencia ficción.

 

 

Más información: Wikipedia

6 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com:     Sinopsis   A mediados del s. XX, un accidente en un centro de investigaciones nucleares transporta a un humilde sastre de Chicago, Joseph Schwartz, miles de años en el futuro. Mientras paseaba tranquilamente por la calle,…..

  2. […] tiempo en algunas entradas de ciencia ficción(como el comentario de ‘El efecto entropía’, ‘Un guijarro en el cielo’ o el episodio de Star Trek ‘La Zona Neutral’), ahora he creído oportuno dedicar una sola […]

  3. […] de la Trilogía del Imperio, pero en cuanto a la fecha de publicación, es el segundo seguido de ‘Un guijarro en el cielo’. Prefiero leerlos en el orden en el que se publicaron en lugar del cronológico, porque así […]

  4. […] estelar’ leíamos cómo la humanidad había colonizado una parte muy modesta de la galaxia, en ‘Un guijarro en el cielo’ vimos a un Imperio omnipresente y poderoso. En ‘Las corrientes del espacio’ nos situamos en […]

  5. […] la muerte de alguien, como en Superman (1978). Otras veces simplemente pasa por accidente, como en Un guijarro en el cielo de Asimov (esa vez hacia el futuro). También se puede viajar en el tiempo para esconder algo (en […]

  6. […] en la Trilogía del Imperio (‘En la arena estelar’, ‘Las corrientes del espacio’ y ‘Un guijarro en el cielo’). Y por supuesto sucede antes que la trilogía de la Fundación, que es posterior a la del […]

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