El oscuro cielo nocturno y la sorprendente ciencia de lo cotidiano

 

Hace ya bastante tiempo que tengo una edición ilustrada, muy elegante, del libro El universo en una cáscara de nuez, de Stephen Hawking. Cuando lo leí en su día, lo encontré en general más complicado que su éxito anterior Historia del tiempo, porque el primero era más dirigido a la divulgación de la física moderna, y el segundo es más específico. Quizás si lo releyera ahora entendería más cosas. De todos modos, saco a relucir ese libro porque en él se plantea una idea que no me pareció evidente en su momento, pero que ahora creo que entiendo, y quiero compartirla aquí.

La pregunta de por qué se ve el cielo oscuro de noche parece una trivialidad, pero según aquel libro (y esto es lo que no entendía), eso es una prueba de que nuestro universo no es estático. En palabras de Hawking:

 

La observación, tan familiar, de que el cielo nocturno es oscuro, es muy importante. Implica que el universo no puede haber existido siempre en el estado que lo vemos hoy. Algo debió ocurrir, hace un tiempo finito, que encendiera las estrellas, lo cual significa que la luz de las estrellas más distantes todavía no ha tenido tiempo de llegarnos. Ello explicaría por qué el cielo no brilla de noche en todas direcciones. [1]

 

Esto es quizás intuitivo para algunos, pero yo nunca me había parado a pensar que un hecho tan cotidiano como la oscuridad del cielo nocturno tuviera repercusiones tan trascendentales para la cosmología. Lo que me ha recordado todo esto ha sido un video de Minute Physics, un genial canal de You Tube en donde explican cuestiones como estas en muy poco tiempo y de forma muy gráfica. Para activar los subtítulos debéis ir a la pestañita de la derecha una vez reproducido, y en CC escoger el idioma de la lista.

 

 

Lo primero que hacen en el video es matizar que en realidad la pregunta correcta es la de por qué el espacio es oscuro, ya que si el cielo no lo es de día aquí en la Tierra solo es por culpa de la atmósfera. Creo que por fin lo he entendido, así que vamos allá: Si las estrellas están repartidas por igual en el universo y este fuese infinito, entonces en cualquier dirección en la que mirásemos siempre veríamos una estrella, y no habría cielo oscuro. Si esto no es así es, o bien porque el universo es finito (en el espacio), o bien porque el universo tuvo un principio (finito en el tiempo). Todo indica a que es el segundo caso, y como cuanto más alejada está una estrella más tarda su luz en llegarnos, el fondo negro que vemos corresponde al universo de hace tanto tiempo que para entonces no tenía estrellas.  Pero en realidad, como dicen al final del video, podemos recibir radiación de todas las direcciones: la conocida como la radiación cósmica de fondo.

Me fascinan esta clase de cosas que son tan cotidianas, como observar que el cielo nocturno es oscuro, pero que al mismo tiempo tienen explicaciones que hacen uso de la ciencia más sofisticada. Esa misma fascinación experimenté cuando supe que, en parte, aquella “nieve” que se veía en los televisores antiguos de señal analógica contenía rastros de la radiación de fondo, la misma que se “ve” en todas direcciones que decía antes, y que es un vestigio del Big Bang. De hecho, es una de las pruebas de la teoría del Big Bang, y lo veíamos como si no fuese nada importante.

Los gecos, por poner otro ejemplo, tienen una forma mucho más extraordinaria de mantenerse pegados a las paredes que lo que puede parecer en un principio. En el fondo se trata de la acción de una fuerza que actúa entre las moléculas de una sustancia. Esas fuerzas son conocidas como fuerzas de Van der Waals, y son las que utilizan los gecos con de millones de minúsculos pelillos en sus patas. ¿Quién iba a pensar que cuando un lagarto repta por una pared está haciendo uso de enlaces entre moléculas suyas y de la pared para sujetarse?

Y como esos podríamos pensar muchos ejemplos más. A veces no hace falta hacer grandes experimentos, hasta los fenómenos y las observaciones más cotidianas tienen explicaciones científicas de lo más sofisticadas e increíbles.

 

 

Referencias:

[1] Hawking, S. El universo en una cáscara de nuez (Ed. Planeta, 2002, p. 72)

One comment

  1. Información Bitacoras.com…

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