La clase de violencia tolerada en televisión

 

Imaginad un programa de televisión cuyo objetivo sea el de que a unos invitados/concursantes se les agreda físicamente, estos últimos lo permitan y además exista un público televidente que lo disfrute, o al menos lo tolere.

Esto sería preocupante por los tres frentes: primero, por que hubieran personas que por dinero se dejaran agredir. Segundo, que existiera una cadena (o productora de televisión, o directivo responsable…) que idease ese tipo de contenidos y los llevase a cabo. Y tercero, el más preocupante de todos sin el cuál no sería posible el programa, que hubiera un público que lo viese y lo tolerase (o peor, al que le gustara).

A mi me cuesta imaginar que algo así fuese tolerable, al menos hoy día y aquí en España. Ni aunque esos invitados/concursantes estuvieran en pleno acuerdo con el programa. Aunque exista un nivel de tolerancia distinto (entre lo que le parece a uno ético o no ver por televisión) según la moralidad de cada televidente (conocemos el éxito del morbo en televisión), existe objetivamente un nivel máximo de tolerancia para garantizar una cultura que rechace la violencia en todas sus formas.

Ese nivel máximo, en el que la mayoría estaríamos de acuerdo, es el de no tolerar en absoluto un programa como el anterior, es decir, tendría un valor de cero. La violencia en ese programa sería tan escandalosamente explícita que ninguna productora se atrevería a hacerlo por el rechazo del público.

Recuerdo un programa, no obstante, que sí existió lamentablemente  en distintas televisiones de Latinoamérica. Se trata del Talk-show Laura en América, aunque lo del ‘talk’ parece que no se practica mucho. Ahí son más de darse ostias como panes, con el sorprendente permiso de los responsables de la seguridad del programa, como podréis ver en esta ‘bonita’ recopilación. ¿Os imagináis que pasaría aquí en España en un programa del estilo, por ejemplo, si ocurriera una situación similar en El Diario? Eso no se aceptaría ni en Sálvame, el olimpo de la violencia verbal, que ya es decir.

Afortunadamente creo que estamos muy concienciados con la no-violencia como para permitir algo así en nuestro país. Pero lo que hace que en España no toleremos un programa como el anterior es solo por una diferencia cuantitativa (entre tolerar más o menos violencia de un cierto tipo), pero no de una diferencia cualitativa (entre rechazar un tipo de violencia y no otra).

¿Y a qué clase de violencia me refiero, que no sea la agresión física, y que toleramos como en México se tolera el programa anterior? Pues no se tratan ni de golpes, ni puñetazos, ni de heridas sangrantes. Me refiero a personas que son torturadas psicológicamente, forzadas a sentir pánico, ansiedad, angustia, miedo, ira, celos, a sentir que son importantes o van a tener éxito para luego ser manipuladas y menospreciadas, etc. Son programas enfocados exclusivamente a provocar estas reacciones a los participantes, con el único objetivo del sufrimiento y con una reacción pasiva de una masa importante del público.

Pongamos nombre y apellidos, que no se diga que no me mojo. Se puede comprobar que los programas a los que me refiero se emiten exclusivamente en Telecinco y Cuatro (o de otros del mismo grupo). No es una cuestión de prejuicios hacia esas cadenas. Aceptaré cualquier otro ejemplo de otras cadenas encantado.

Supervivientes o Gran Hermano fueron programas que en sus primeras ediciones me parecieron interesantes. El ‘alma’ de los programas no era que los concursantes sufrieran, aunque pudiera pasar de todos modos. Y si ese era el objetivo lo disimulaban bien. Eran grupos de personas anónimas que se dedicaban exclusivamente a sobrevivir. Bueno, los de Gran Hermano sólo comían y dormían y hacían gilipolleces.

Tengo la teoría de que Telecinco se está convirtiendo gradualmente en un Sálvame 24h. Con ese objetivo, todos los programas están más o menos conectados con famosos de la propia cadena y la prensa del corazón. Incluso en el telediario, hace poco le dedicaron más tiempo al final de Supervivientes que a todos los lanzamientos de los transbordadores juntos. Como consecuencia el alma de Supervivientes y Gran Hermano hace tiempo que se ha perdido, y ahora los objetivos son forzar situaciones escandalosas y de conflicto, algo por lo visto muy atractivo, con la esperanza de que aparte de generar gritos e insultos en algún momento se llegue a las manos.

Cambiando de programa, el caso de tortura psicológica que creo más descaradamente explícita en televisión es sin duda La Caja. Coge a una persona con un trauma (por ejemplo un pánico incontrolable a un insecto, o cualquier otra patología del estilo) y exhibe su sufrimiento por televisión con una terapia de choque, haciendo que se enfrente directamente a sus miedos representándolos en unas pantallas gigantes EL claustrofóbico ya tendría el primer problema de no querer entrar en la caja, obviamente.

 

Una mujer con aracnofobia sufriendo un ataque de pánico

 

Para empezar, no se hasta qué punto esa es una terapia aconsejable. Pero independientemente de eso, la idea es que desde el minuto uno, el objetivo de este programa es el sufrimiento, no la curación. Si existiera una forma de curar esas patologías de manera que no saliera nadie llorando o sufriendo, ¿hubiera existido un programa como La Caja con esa terapia distinta? ¿A qué clase de público le gusta ver eso? Hasta Hannibal Lecter tiene más empatía. Por cierto, ahora harán un versión La Caja Deluxe. Mi teoría del Sálvame 24h va cobrando fuerza. 

Otros ejemplos clásicos son los programas en los que se supone que se aprende algo como Fama: ¡A bailar!, Factor X o Supermodelo, que creo que ya no se emiten. Esos ‘profesores’, lo que viene siendo el concepto refuerzo positivo, no lo tienen muy claro. La educación consiste básicamente en un programa continuo de exigencias y reprimendas por los errores. No he visto tal nivel de autoritarismo en un profesor en mi vida. El programa juega con el sueño de esos jóvenes de ser bailarines/modelos/cantantes amenazándolos con la expulsión, incluso cuando sólo muestran una opinión contraria a la del profesor (que tiemble Hitler).

Y deben someterse a los desvaríos arbitrarios del programa porque, oye, conseguir un sueño requiere un esfuerzo y nadie dijo que fuera fácil, y todos tienen muchas esperanzas puestas en ti y no les puedes fallar… Y toda esa basura de chantaje emocional que les meten en la cabeza. Cuando en realidad el conflicto es el objetivo, como en los programas anteriores. Y juegan con ellos con interminables fases que deben ir superando hasta alcanzar la cima, aunque cualquier error puede ser el último. ¡Eh!, pero sin presiones…

Y podría seguir con la lista de programas que tienen como objetivo generar conflictos violentos televisados más que ayudar a nadie. En Hermano Mayor puede prevalecer aparentemente la ayuda ofrecida al conflicto, y se puede sacar una lectura positiva del programa hacia los jóvenes problemáticos, pero no se puede negar que el alma del programa sigue siendo ofrecer escenas de violencia física (sobretodo hacia el mobiliario) o verbal y eso es lo que espera el público, que es lo que critico en esta entrada, muy al margen de cualquier valor educativo.

Mucho más descarado en sus intenciones me parece el programa Me cambio de familia. Iba a escribir que es el motivo de que escriba esta entrada, pero más bien es la gota que colma el vaso. En éste se mezclan familias que solo pueden generar conflictos violentos por que ese es el objetivo, como siempre, y no se molestan ni en disimularlo. La selección es sencilla: escoge dos personas con ideologías distintas, y al menos una de ellas que sea intolerante con respecto a la otra ideología, y ya lo tienes. Lo peor en este caso es que muchas familias tienen hijos pequeños, que dudo mucho que les importe estar en un programa, pero de todos modos en su casa oyen gritos, insultos y amenazas contra alguno de sus padres (pregunta: ¿Eso es legal?).

 

Fascistas con inmigrantes, ¡que fantástica combinación!

 

Para acabar, como he dicho no es sólo una cuestión de cuánta violencia toleremos, sino de qué tipo de violencia toleramos. Y es que me temo que no existe una conciencia de rechazo hacia ese tipo de sufrimiento por televisión como el que existe con los golpes y puñetazos por una cuestión de no ser identificado como ‘violencia’. Espero que, de la misma forma que ahora hay un rechazo prácticamente unánime hacia la violencia física, algún día exista el mismo rechazo ante el morbo, el sufrimiento y la agresión psicológica.

2 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com:   Imaginad un programa de televisión cuyo objetivo sea el de que a unos invitados/concursantes se les agreda físicamente, estos últimos lo permitan y además exista un público televidente que lo disfrute, o al menos lo tolere……

  2. […] La clase de violencia tolerada en televisión […]

¿Qué te parece?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: