Los anillos de Saturno y el avance de la ciencia

 

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Anillos de Saturno (APOD)

 

Hace pocos días pude ver Saturno con mi humilde telescopio y buena compañía, y rápidamente pudimos reconocer los anillos, algo muy emocionante realmente. Pero pensándolo bien, ¿se veían los anillos? Siendo sinceros, y escrupulosamente rigurosos, no. Desde luego no se veía como la imagen de arriba. Lo que se veían eran unas extensiones del planeta a cada lado del mismo, un tenue brillo, como dos apéndices, que sobresalían de un punto brillante.

Veíamos anillos porque ya sabíamos que Saturno los tenía, pero no les sucedió lo mismo a las primeras personas que observaron Saturno con el telescopio y se preguntaron, ¿qué es aquello? No siempre se supo que lo que se observaba en Saturno eran anillos, y mucho menos cómo eran. Creo que la historia del descubrimiento de los anillos y su composición es un ejemplo genial de cómo avanza la ciencia, y de la importancia de compartir y comprobar los resultados científicos.

Las ciencias (naturales) que consideramos hoy día como tales (la física, la química, la astronomía…) se componen, en general, de un cuerpo de teorías basadas en hipótesis probadas hasta la fecha. El tiempo que permanezca una teoría siendo aceptada por la mayoría de científicos no es una garantía de su veracidad. Pueden haber adelantos en la tecnología que permitan obtener nuevos hechos, en el mismo campo o en otros distintos, que pongan a la teoría en entredicho. Los científicos actuales mantienen las teorías en una situación provisional permanente, aunque ganen su confianza en ella a medida que superan los nuevos datos que pudieran falsarla, y a medida que sea capaz de hacer nuevas predicciones.

Por supuesto, es necesario que las nuevas observaciones sean compartidas por el resto de científicos, para que puedan ponerse ‘a prueba’ con la teoría. Un nuevo adelanto en la ciencia no se considera como tal hasta que otros científicos puedan confirmarlo. Durante la Revolución Científica, ya se detectó esa necesidad de mantener “a prueba” las teorías y de compartir las observaciones con otros científicos, lo que impulsó la creación de grupos que representaran a la comunidad científica. Uno de los más famosos fue la Royal Society, fundada en 16451.

En resumen, son necesarias nuevas observaciones para cambiar una teoría aceptada científicamente. La forma de obtenerlas depende del tipo de disciplina científica. En la química o la física, a menudo pueden obtenerse en entornos controlados en laboratorios. En astronomía, en cambio, no pueden comprobarse las interacciones entre estrellas y planetas en el laboratorio (no a gran escala), sólo se puede observar y esperar a que las cosas sucedan a través del telescopio. Esto hace que los nuevos hechos (y puede que las nuevas teorías o modelos) estén fuertemente ligados a los avances en la tecnología que permite hacer las observaciones. El caso de los anillos de Saturno es también un ejemplo de cómo depende el avance en astronomía de la calidad y precisión de los instrumentos que utiliza.

 

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Saturno observado por diferentes astrónomos en el libro Systema Saturnium (1659) de Christiaan Huygens (The Dibner Library of the History of Science and Technology, Smithsonian Institution Libraries) 

 

La imagen anterior es una fotografía de Systema Saturnium escrito en 1659 por el astrónomo holandés Christiaan Huygens, que recopiló en este libro las distintas visiones de Saturno de astrónomos de su época o anteriores.  La numeración corresponde a las siguientes observaciones:

I. En 1610 Galileo fue el primero en observar los anillos de Saturno (aunque no lo identificó como tales) con su telescopio de 20 aumentos. Detectó lo que le parecieron dos satélites.

II. Christopher Shcneider, aficionado astrónomo, también realizó observaciones del planeta en 1614.

III. Entre 1641 y 1643, por el astrónomo italiano Giovanni Riccioli.

De la IV a la VII representan sugerencias de Hevelius, astrónomo polaco, sobre Saturno basadas en sus teorías.

La VIII y IX son nuevamente observaciones de Riccioli entre 1648 y 1650.

X. Representación hecha por el fabricante de telescopios italiano Eustachio Divini entre 1646 y 1648.

XI. Francesco Fontana, astrónomo italiano, observó esa figura de Saturno en 1636.

XII. Esta representación fue la interpretación de Saturno de Pierre Gassendi, filósofo y astrónomo francés, en 1646.

XIII. La última procede de observaciones de Fontana y otros astrónomos entre 1644 y 1645.

Las imágenes son tan distintas que cualquiera diría que apuntaban al mismo planeta. Una explicación de las diferencias es el adelanto en la tecnológica de los telescopios, pero además también pudo influir el hecho de que Saturno no siempre se muestra de la misma forma.

 

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Aspectos Saturno en oposición durante su orbita alrededor del Sol (Wikipedia)

 

Saturno es un planeta con un grupo de anillos que orbitan a su alrededor. A lo largo de los aproximadamente 29 años que tarda en orbitar el Sol, cada vez que se encuentra en oposición con respecto a la Tierra (la Tierra está entre Saturno y el Sol) nos muestra un aspecto algo diferente, como puede verse en la imagen anterior. Una sola de las observaciones mencionada antes no pudo revelar por si misma la verdadera forma de Saturno. Es gracias a la suma de todas, y a la mejora progresiva de los telescopios desde el de Galileo hasta Huygens lo que le permitió a este último determinar la existencia de los anillos en 1655. El mismo Huygens lo describe como “un anillo delgado y plano, sin tocar al planeta, e inclinado respecto a la eclíptica2.

El anillo de Huygens era un único objeto sólido. Más tarde se descubrió que en realidad eran varios anillos (Cassini, 1676) y que se trata de una infinidad de partículas sólidas, no de un único cuerpo (James Maxwell, 1856).

El ejemplo anterior es muy representativo de cómo una mejora de la tecnología en astronomía, y en general en las ciencias naturales, va seguido de mejores observaciones y por lo tanto mejores teorías que han de satisfacerlas. También es un reflejo de la importancia de acumular un gran número de observaciones, y de que estas sean compartidas para poder ser utilizadas o criticadas por el resto de científicos.

 


1No fue reconocida formalmente por el rey Carlos II de Inglaterra hasta el 1660.

2Huygens también descubre ese mismo año, con un telescopio diseñado por él mismo, el mayor satélite de Saturno: Titán.

 

Referencias:

2 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

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