La caja de juguetes y el retorno de Ree-Yees

 

En una gran caja con figuritas, cochecitos, pistolas, y demás objetos de juguete, vivía Ree-Yees, o Ree como le llaman ahora sus amigos. En aquella caja se podía ver de todo, desde figuras de acción de cuerpos perfectamente esculpidos en plástico, como los de Conan, Ken o Barbie, hasta los más extraños como los enanitos azules con gorro blanco (pitufos, creo que les llamaban) o coches que se transformaban en humanoides: figuras con cabeza, brazos y piernas mecánicas.

Cada juguete tenía su propia historia de como acabó en la caja. Algunos fueron comprados, otros regalados… Todos tenían una, pero eso no significa que la conocieran. De hecho la mayoría no tenía ni idea de dónde salió, solo recordaban haber estado siempre en esa caja de juguetes.

Lo mismo le sucedía a Ree. No conocía su origen como muchos, pero  tampoco su nombre, algo que le intrigaba bastante. Muchos juguetes pertenecían a alguna marca o tenían un aspecto por el que pudieron deducir quienes eran: de una película, de unos dibujos animados… Pero Ree era todo un misterio.

De algún modo Ree sabía que no era un simple juguete infantil, de una serie de animación para niños. Tenía la sensación de que era algo más. Su aspecto era extraño pero muy elaborado, con tres ojos que le sobresalían de la cara, un morro fino y alargado, cuatro orejas y unas grandes manos. Era claramente diferente a los espectaculares modelos de Ken o Barbie, mucho más parecidos a los humanos, algunos de dimensiones dignas del mismo hombre de Vitrubio, pero sin órganos reproductores. Una lástima eso último, un pequeño fallo en el diseño por lo visto.

Por más que lo pensaba, no daba con la respuesta de su origen, y menos de su nombre. Lo que más molestaba a Ree era que no había nadie como él en la caja, ni siquiera remotamente parecido, lo que le dificultaba conocer más cosas. Al menos los pitufos tenían otros pitufos como referencia, y los que tenían aspecto humano podían encontrar a otros semejantes.

Los rasgos que tenía eran demasiado detallados como para ser una figura de un dibujo animado, como aquellos pitufos que ocupaban casi toda la caja. No quería ser racista, pero es que estaban por todas partes y además eran todos iguales. Pensaba que estarían todo mejor en la caja otra solo para pitufos.

Pero bueno, dejando a un lado las inclinaciones xenófobas de Ree, resultaba evidente que debía pertenecer a alguna película o serie que no fuese de animación, o incluso que no fuese para niños. Como no era ni humano ni dibujo animado, pensó en películas de ciencia ficción. ¿Pero cuál? ¡Hay cientos! ¿Sería alguna de serie B de esas malas, malas? A lo mejor era de un taquillazo. Ojalá fuese esto último, se lo restregaría a Conan por la cara. Conan y Ree no se llevaban muy bien porque el primero siempre presumía de ser la imagen de un chulazo como Arnold Schwarzenegger. Pero Ree sabía que Conan no fue precisamente como Terminator, si hablamos de taquillazos.

Así que estuvo buscando por aquí y por allá viendo películas de ciencia ficción o fantasía donde pudieran salir monstruos como él, hasta que llegó a La guerra de las Galaxias (o StarWars para los políglotas). Las expectativas que tuvo al principio fueron muy buenas, parecía que habían muchas posibilidades de encontrar algún extraterrestre de su mismo aspecto. En una escena, Luke, Obi-Wan y los androides buscan en un bar musical de a alguien que pueda llevarles en su nave. Ese bar está plagado de bichos raros, pero ninguno de ellos se parecía a él.

Aunque no encontrarse en el episodio IV fue algo decepcionante, no dejó de ver la saga. Con El Imperio Contraataca disfrutó mucho, pero tampoco logró encontrarse. Fue en la última película, El Retorno del Jedi, donde finalmente en algunos momentos aparece muy fugazmente, casi como si el personaje no quisiera ser visto. En la película ni siquiera dicen el nombre, pero estaba seguro de que era él. Con un poco más de investigación, encontró que se llamaba Ree-Yees, que suena parecido a Tres Ojos en inglés.

 

¡Chúpate esa, Conan!

 

Está es la historia de como descubrí que tenía un muñeco de StarWars, y que de hecho lo había tenido desde pequeño, y ni siquiera lo sabía. Ahora Ree ya no vive en la caja, sino en mi escritorio, pero de vez en cuando vuelve a la caja para presumir ante Conan de su nuevo status social. 

 

 

Referencias:

4 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com:   En una gran caja con figuritas, cochecitos, pistolas, y demás objetos de juguete, vivía Ree-Yees, o Ree como le llaman ahora sus amigos. En aquella caja se podía ver de todo, desde figuras de acción de cuerpos perfectamente…..

  2. Me gusto tu historia es muy entretenida y eres un gran escritor. Saludos.

  3. Concuerdo con el de arriba muy entretenida.

  4. […] La caja de juguetes y el retorno de Ree-Yees […]

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